Deuteronomio 12:31
No harás así á Jehová tu Dios; porque todo lo que Jehová aborrece, hicieron ellos á sus dioses; pues aun á sus hijos é hijas quemaban en el fuego á sus dioses.
Referencia cruzada
Deuteronomio 12:4 refuerza el mismo mandato de no adorar a Jehová a la manera pagana, haciendo eco de la prohibición contra prácticas detestables en 12:31.
Deuteronomio 18:9 prohíbe explícitamente aprender las prácticas abominables de las naciones, una repetición directa de la advertencia en 12:31 contra imitarlas.
Deuteronomio 18:10 enumera el sacrificio infantil ('pasar por el fuego') entre las abominaciones, reforzando la misma prohibición.
Deuteronomio 7:16 advierte no tener compasión de las naciones ni servir a sus dioses, porque sería un lazo, relacionado directamente con evitar sus prácticas.
Deuteronomio 9:4 explica que las naciones son expulsadas por su maldad, que incluye el sacrificio infantil mencionado aquí.
Deuteronomio 20:18 advierte que perdonar a las naciones enseñará a Israel sus prácticas abominables, haciendo eco directo de la preocupación aquí.
Deuteronomio 16:22 prohíbe erigir pilares que Jehová aborrece, una práctica específica entre las abominaciones de las naciones advertidas aquí.
Levítico 18:21 prohíbe explícitamente dar hijos a Moloch, la práctica exacta contra la que se advierte aquí.
Miqueas 6:7 pregunta si Dios desea dar al primogénito por la transgresión, refiriéndose directamente al sacrificio infantil como un acto extremo.
Ezequiel 20:31 reprende a Israel por ofrecer sus hijos en el fuego a los ídolos, el mismo pecado condenado en Deuteronomio.
Jeremías 32:35 menciona el sacrificio infantil a Moloch en los lugares altos de Baal, haciendo eco directo de la abominación descrita aquí.
Jeremías 7:31 condena quemar hijos e hijas en Tofet, un ejemplo posterior de la misma práctica detestable.
2 Crónicas 36:14 registra que todos los líderes siguieron las abominaciones de las naciones, mostrando el fracaso generalizado en atender la advertencia de 12:31.
2 Crónicas 33:2 describe a Manasés haciendo lo malo como las abominaciones de las naciones, dando otro ejemplo histórico de la desobediencia prohibida en 12:31.
2 Reyes 21:2 dice que Manasés hizo lo malo según las abominaciones de las naciones, incluyendo el sacrificio infantil, ejemplificando directamente el pecado advertido en 12:31.
2 Reyes 17:15-17 relata que Israel siguió a las naciones y quemó a sus hijos e hijas, un cumplimiento histórico de las prácticas condenadas en 12:31.
Levítico 18:3 ordena a Israel no andar en las costumbres de Egipto ni de Canaán, paralelizando directamente la advertencia en 12:31 contra imitar la adoración pagana.
Levítico 18:26-30 enumera las mismas prácticas detestables (incluyendo el sacrificio infantil) y advierte que la tierra vomita a sus habitantes, reforzando la prohibición de 12:31.
Levítico 20:2 ordena la muerte para quien entregue hijos a Moloch, coincidiendo directamente con el sacrificio infantil condenado aquí.
Levítico 20:23 dice explícitamente que Jehová detesta las costumbres de las naciones, fundamentando el mandato de evitar sus obras abominables.
Ezequiel 23:37 menciona explícitamente ofrecer hijos como alimento a los ídolos, coincidiendo directamente con el sacrificio infantil condenado en Deuteronomio 12:31.
En Levítico 18:24, la misma advertencia contra contaminarse con las prácticas cananeas refuerza por qué Israel no debe imitar sus abominaciones.
Jeremías 19:5 describe directamente el sacrificio infantil a Baal que Deuteronomio 12:31 condena, mostrando a Israel cometiendo después este acto detestable.
Salmos 106:37 declara directamente que Israel sacrificó a sus hijos e hijas a los demonios, un claro eco poético de la práctica detestable prohibida.
2 Reyes 3:27 describe al rey de Moab ofreciendo a su hijo como holocausto, un ejemplo vívido del sacrificio infantil prohibido aquí.
2 Crónicas 33:6 describe al rey Manasés sacrificando a sus hijos en el fuego, otro cumplimiento histórico de la advertencia contra el sacrificio infantil.
Números 33:52 ordena destruir los ídolos y lugares altos cananeos, lo cual es la aplicación práctica de rechazar sus abominaciones.
2 Crónicas 28:3 muestra al rey Acaz sacrificando de nuevo a sus hijos en el fuego, repitiendo la misma abominación condenada en Deuteronomio.
Jueces 11:39 registra el sacrificio de la hija de Jefté, un caso del sacrificio infantil que Israel fue mandado a no imitar.
2 Reyes 17:31 registra que los sefarvitas quemaban a sus hijos como sacrificios a sus dioses, un caso directo del acto detestable prohibido aquí.
1 Reyes 21:26 condena a Acab por su abominable idolatría como los amorreos, mostrando a Israel cayendo en las mismas prácticas prohibidas aquí.
En 2 Reyes 16:3, el rey Acaz de Judá ejemplifica esta práctica prohibida al sacrificar a su propio hijo en el fuego.
Esdras 9:1 informa que Israel no se separó de las prácticas detestables de los pueblos vecinos, haciendo eco de la misma preocupación por las abominaciones paganas.
Esdras 9:11 cita a los profetas acerca de que la tierra está contaminada por prácticas detestables, reforzando la advertencia contra imitar costumbres paganas.
2 Reyes 17:8 resume el pecado de Israel como seguir las prácticas detestables de las naciones, la misma desobediencia general advertida aquí.