Jeremías 7:30
Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fué invocado, amancillándola.
Referencia cruzada
Jeremías 7:10 muestra la hipocresía del pueblo: cometen idolatría pero confían en el templo, el mismo contexto del versículo 30.
En Jeremías 32:34, la frase exacta 'pusieron sus abominaciones en mi casa para contaminarla' se repite, reforzando la misma acusación.
En Jeremías 23:11, la misma condena: profetas y sacerdotes son impíos en la casa de Dios, coincidiendo con la contaminación aquí.
Ezequiel 43:8 describe la misma contaminación del nombre de Jehová al colocar ídolos demasiado cerca del santuario.
En 2 Reyes 21:4, Manasés edificó altares en el templo, ilustrando directamente la contaminación que Jeremías condena.
Ezequiel 8:5-17 ofrece un recorrido visionario de las mismas abominaciones que Jeremías reprende, mostrando idolatría en el templo.
2 Crónicas 33:7 registra que Manasés colocó una imagen tallada en el templo, cumpliendo directamente el pecado que Jeremías condena aquí.
En 2 Crónicas 33:5, este relato histórico confirma la idolatría que Jeremías condena.
En 2 Crónicas 33:4, Manasés edificó altares en el templo, coincidiendo con la acusación de Jeremías de contaminar la casa de Dios.
En 2 Reyes 23:12, Josías derriba los altares hechos por Manasés, contrastando con el pecado del que Jeremías acusa a Judá.
En 2 Reyes 23:4-6, Josías purga el templo de ídolos, contrastando con la contaminación anterior que Jeremías denuncia.
En 2 Reyes 21:7, Manasés colocó una imagen de Asera en el templo, un ejemplo concreto de las 'abominaciones' aquí mencionadas.
Ezequiel 8:3 muestra un ídolo provocativamente colocado en el templo, exactamente las 'abominaciones' que Jeremías menciona.
Ezequiel 8:6 muestra grandes abominaciones en el santuario, coincidiendo con las cosas detestables puestas en la casa de Dios para contaminarla.
Ezequiel 7:20 repite la misma idolatría, describiendo cómo Israel usó sus adornos para hacer imágenes que contaminan el templo.
2 Crónicas 33:15 describe cómo Manasés quitó los ídolos, contrastando con la contaminación que Jeremías denuncia.
Ezequiel 43:7 promete que Jehová morará en el templo sin contaminación, contrastando con la polución actual que Jeremías lamenta.