Jeremías 32:34
Antes asentaron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, contaminándola.
Referencia cruzada
Jeremías 7:30 declara lo mismo: 'Pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, para contaminarla', la misma contaminación descrita aquí.
Jeremías 7:10 condena de manera similar estar en el templo mientras se cometen abominaciones, el mismo profeta, la misma acusación.
Jeremías 23:11 halla maldad incluso en la casa de Jehová: 'Tanto el profeta como el sacerdote son impíos; en mi casa he hallado su maldad', repitiendo la contaminación aquí.
En 2 Reyes 21:4-7, esto se refiere a los altares de Manasés y la imagen de Asera puestos en el templo, la abominación histórica que Jeremías condena.
2 Crónicas 33:4-7 da otro relato de la contaminación del templo por Manasés, especificando altares en ambos atrios y una imagen tallada.
Ezequiel 8:5-16 describe una visión idólatra en el templo, confirmando que tal contaminación persistió más allá del tiempo de Manasés.
2 Reyes 21:7 menciona específicamente la imagen tallada de Asera colocada en el templo, la misma 'abominación' que Jeremías menciona.
2 Crónicas 33:5 señala altares para el ejército del cielo construidos en los atrios del templo, una contaminación adicional junto al ídolo.
Ezequiel 5:11 pronuncia juicio por contaminar el santuario con cosas detestables, consecuencia de las abominaciones mencionadas.
Ezequiel 8:6 describe las mismas abominaciones en el templo que alejan la presencia de Jehová, tal como Jeremías 32:34 lamenta.
2 Reyes 23:6 registra que Josías quitó la imagen de Asera del templo, la acción correctiva contra la contaminación descrita aquí.
2 Crónicas 33:15 muestra el arrepentimiento posterior de Manasés al quitar los dioses extranjeros, una reversión de las abominaciones mencionadas.