Éxodo 20:13
No matarás.
Referencia cruzada
Éxodo 21:14 especifica el castigo para el asesinato premeditado, detallando la aplicación de 'No matarás'.
Éxodo 21:20 aplica la ley de homicidio a golpear a un siervo, mostrando que el mandamiento cubre toda matanza.
Éxodo 21:29 aborda la responsabilidad por un buey que acornea y mata, extendiendo la ley de homicidio a la negligencia.
Éxodo 21:12 da la pena legal por asesinato, aplicando directamente la prohibición.
2 Reyes 21:16 describe el asesinato generalizado de inocentes por Manasés, una violación flagrante del mandamiento.
1 Juan 3:12-15 usa el asesinato de Caín como advertencia y equipara el odio con el asesinato, profundizando el sentido espiritual del mandato.
Santiago 2:11 cita este mandato para argumentar que quebrantar una parte de la ley te hace transgresor de toda ella.
Gálatas 5:21 lista el asesinato como una obra de la carne, advirtiendo que tales acciones excluyen del reino de Dios.
Romanos 13:9 cita este mandamiento y lo resume como amor al prójimo, mostrando el fundamento del mandato.
Mateo 5:22 equipara la ira con el asesinato, extendiendo el mandato a las actitudes internas.
Mateo 5:21 cita directamente este mandamiento y luego lo expande para incluir la ira, profundizando su aplicación.
Jeremías 26:15 advierte que matar a un inocente trae culpa sobre toda la ciudad, mostrando las consecuencias comunales.
Isaías 26:21 declara que Jehová descubrirá el asesinato oculto y lo castigará, enfatizando la justicia divina para este mandamiento.
Proverbios 1:18 advierte que los asesinos tienden una emboscada a su propia vida, revelando el resultado autodestructivo de quebrantar este mandato.
Proverbios 1:11 muestra a los pecadores incitando a otros a derramar sangre, una tentación directa a violar esta prohibición.
Salmos 10:8-11 describe al impío que acecha para asesinar, mostrando el corazón de quienes quebrantan este mandato.
2 Crónicas 24:22 registra que Joas asesinó a Zacarías, una infracción directa del mandamiento y un clamor de venganza.
2 Samuel 12:10 pronuncia juicio sobre la casa de David por su asesinato, mostrando las graves consecuencias del mandamiento.
En 2 Samuel 12:9, Natán confronta a David por asesinar a Urías, una violación directa del mandamiento.
Deuteronomio 19:11-13 aborda el asesinato premeditado, exigiendo la ejecución del homicida para sostener el mandamiento.
Deuteronomio 5:17 repite el mismo mandamiento, reforzándolo para la nueva generación.
Números 35:16-34 expande el mandamiento con leyes sobre homicidio intencional vs. involuntario y las ciudades de refugio.
Levítico 24:21 distingue entre matar animales (restitución) y matar humanos (muerte), aplicando el principio del mandamiento.
En Génesis 9:6, la pena capital por asesinato se fundamenta en que el hombre fue hecho a imagen de Dios, reforzando el mandamiento.
En Génesis 9:5, Jehová exige cuentas por el asesinato, estableciendo la santidad de la vida que subyace al mandamiento.
Deuteronomio 27:24 maldice el asesinato secreto, reforzando el mandamiento con una maldición comunal.
Génesis 4:8-23 registra el primer asesinato (Caín y Abel), dando un ejemplo narrativo de la violación de este mandamiento.
1 Timoteo 1:9 lista a los asesinos entre aquellos para quienes es la ley, mostrando que el mandamiento apunta a los transgresores.