Romanos 7:14
Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido á sujeción del pecado.
Referencia cruzada
En Romanos 7:24, Pablo clama en su miseria — la consecuencia directa de estar vendido al pecado en el versículo 14, revelando su necesidad desesperada de liberación.
En Romanos 7:23, Pablo describe la guerra entre la ley de su mente y la ley del pecado en sus miembros, detallando la esclavitud mencionada en el v.14.
Romanos 7:22 revela el deleite interior de Pablo en la ley de Dios, contrastando con la esclavitud de la carne y mostrando el conflicto interno.
Romanos 7:18 desarrolla la incapacidad de la carne — nada bueno habita en ella — aclarando directamente la condición de 'vendido al pecado'.
Romanos 7:16 muestra que Pablo está de acuerdo en que la ley es buena, consistente con llamarla espiritual aquí.
Romanos 7:12 afirma que la ley es santa, justa y buena, reforzando la declaración de que 'la ley es espiritual'.
Romanos 12:2 insta a la transformación y renovación, ofreciendo la respuesta a la esclavitud carnal descrita en Romanos 7:14.
1 Reyes 21:25 repite que Acab se vendió para hacer lo malo, reforzando el motivo del AT de venderse uno mismo a la esclavitud del pecado.
Hebreos 4:12 describe la palabra de Dios como penetrante hasta el corazón, ilustrando la naturaleza penetrante y espiritual de la ley más allá del poder de la carne.
En Efesios 3:8, Pablo se llama el más pequeño de todos los santos, haciendo eco de su confesión aquí de estar vendido al pecado, ambas expresando profunda humildad.
En 1 Corintios 3:1-3, Pablo describe a los creyentes como 'carnales', en paralelo directo con su propia confesión aquí de estar vendido al pecado.
En Lucas 18:11-14, la humilde súplica del publicano por misericordia refleja la confesión de Pablo de estar vendido al pecado, contrastando con la justicia propia del fariseo.
En Lucas 5:8, Pedro dice 'Soy hombre pecador' tras presenciar el poder de Jesús, un fuerte paralelo con la confesión de Pablo de ser carnal y vendido al pecado.
Mateo 22:37-40 resume la ley como amor a Dios y al prójimo, revelando la esencia espiritual de la ley que la carne no puede alcanzar.
En Mateo 5:28, Jesús equipara la lujuria con el adulterio, mostrando la exigencia espiritual de la ley sobre el corazón, que la carne no puede cumplir.
En Mateo 5:22, Jesús extiende la ley a la ira interna, demostrando el alcance espiritual de la ley que Pablo dice que la carne no puede guardar.
En Isaías 64:6, todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia, en paralelo directo con 'vendido al pecado' de Pablo, subrayando la total pecaminosidad humana.
Isaías 52:3 dice 'de balde fuisteis vendidos', reflejando la descripción de Pablo de estar vendido al pecado sin rescate.
Isaías 50:1 declara 'por vuestras maldades fuisteis vendidos', haciendo eco de la misma condición de esclavitud al pecado.
En Isaías 6:5, Isaías clama '¡Ay de mí! Soy muerto' tras ver la santidad de Jehová, un fuerte paralelo con la confesión de Pablo de ser carnal y vendido al pecado.
2 Reyes 17:17 dice que Israel se vendió para hacer lo malo, en paralelo directo con la afirmación de Pablo de estar vendido al pecado.
1 Reyes 21:20 usa el mismo lenguaje 'te has vendido' — Acab se vendió para hacer lo malo, en paralelo con 'vendido al pecado' de Pablo.
Juan 8:34 afirma que todo el que peca es esclavo del pecado, en paralelo directo con 'vendido al pecado' de Romanos 7:14.
En 1 Corintios 6:12, Pablo se niega a ser dominado por algo, contrastando con su confesión aquí de estar vendido como esclavo al pecado.
En Gálatas 2:19, Pablo describe morir a la ley para vivir para Dios, la resolución a la esclavitud al pecado lamentada aquí.
Salmos 51:6 dice que Jehová desea la verdad en lo íntimo, alineándose con la naturaleza espiritual de la ley que juzga el ser interior.