Levítico 24:17
Asimismo el hombre que hiere de muerte á cualquiera persona, que sufra la muerte.
Referencia cruzada
En Levítico 24:21, se repite el mismo castigo capital por asesinato, reforzando el principio de lex talionis para la vida humana.
En Génesis 9:5, Dios exige cuentas por el asesinato, estableciendo el principio detrás de esta pena de muerte.
En Génesis 9:6, se declara la misma regla: los asesinos deben ser ejecutados porque los humanos llevan la imagen de Dios.
En Éxodo 21:12-14, la ley del asesinato se detalla, distinguiendo entre homicidio intencional y accidental, complementando este versículo.
En Números 35:31, no se permite rescate por un asesino, manteniendo la estricta pena de muerte aquí.
En Deuteronomio 19:11, el procedimiento para un asesino deliberado que huye a una ciudad de refugio refuerza esta pena de muerte.
En Deuteronomio 19:12, los ancianos entregan al asesino al vengador de la sangre, aplicando la pena de muerte de esta ley.
Números 35:16 da un ejemplo específico de asesinato con un objeto de hierro, afirmando que el homicidio intencional requiere la pena de muerte.
Deuteronomio 19:13 ordena no tener piedad del asesino deliberado, reforzando la pena de muerte obligatoria aquí.
Deuteronomio 19:21 cita explícitamente el mismo principio de 'vida por vida', aplicando la lex talionis a todas las lesiones.
Deuteronomio 27:24 pronuncia una maldición sobre el asesinato secreto, subrayando la santidad de la vida humana y la condena del asesinato.