Jeremías 29:16
Así empero ha dicho Jehová, del rey que está sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio;
Referencia cruzada
Jeremías 29:3 identifica a los enviados que llevaron la carta, estableciendo el contexto histórico del mensaje sobre el rey y el pueblo en Jerusalén en 29:16.
Jeremías 24:2 presenta los higos malos que representan a los que quedaron en Jerusalén, el mismo grupo condenado en 29:16 por no ir al exilio.
Jeremías 38:2 advierte que los que se queden en Jerusalén morirán, coincidiendo con el juicio en 29:16 sobre el rey y el pueblo que no fueron al exilio.
Jeremías 38:3 predice la captura de Jerusalén por Babilonia, el mismo destino que espera al rey y al pueblo mencionados en 29:16.
Jeremías 38:17-23 registra el ruego de Jeremías al rey Sedequías, el mismo rey en el trono de David al que se dirige en 29:16.
Jeremías 24:8 identifica al mismo grupo —el rey y los que quedaron— como higos malos destinados a la perdición, en paralelo directo con 29:16.
Jeremías 37:17 registra que Jeremías le dijo a Sedequías que sería capturado por Babilonia, cumpliendo el juicio sobre el rey en 29:16.
Jeremías 22:2 se dirige al mismo 'rey en el trono de David' con una advertencia, proporcionando antecedentes al juicio en 29:16.
Ezequiel 17:12-21 detalla el destino del rey Sedequías, que permaneció en Jerusalén, mostrando la caída contra la que Jeremías advierte.
Ezequiel 21:9-27 retrata la espada de Babilonia contra Jerusalén y su rey, ilustrando el juicio que Jeremías declara.
Ezequiel 22:31 declara la ira de Jehová derramada sobre los habitantes de Jerusalén, confirmando el juicio del que Jeremías advierte.
Ezequiel 24:1-14 usa la parábola de la olla hirviendo para representar el asedio de Jerusalén, en paralelo al juicio que Jeremías pronuncia.
Ezequiel 11:21 declara juicio sobre los que se quedan en Jerusalén y siguen abominaciones, coincidiendo con el grupo al que Jeremías advierte.