1 Crónicas 23:30
Y para que asistiesen cada mañana todos los días á confesar y alabar á Jehová, y asimismo á la tarde;
Referencia cruzada
1 Crónicas 6:31-33 enumera los cantores que David designó, mostrando el origen del deber de alabanza matutina y vespertina aquí.
1 Crónicas 9:33 describe a los cantores de guardia día y noche, reflejando la misma responsabilidad diaria de alabanza.
1 Crónicas 16:37-42 relata que David designó a Asaf y a otros para ministrar con música, el mismo servicio de alabanza.
1 Crónicas 25:1-7 detalla las divisiones de los músicos, ampliando el deber matutino y vespertino de alabanza de los levitas.
Esdras 3:10 describe a los levitas alabando con címbalos en la fundación del templo, siguiendo las instrucciones de David y continuando este deber.
Apocalipsis 5:8-14 describe a los ancianos y seres celestiales alabando a Dios continuamente, cumpliendo tipológicamente la adoración terrenal de los levitas.
Salmos 135:20 llama específicamente a la casa de Leví a bendecir a Jehová, coincidiendo directamente con el deber levítico en el templo.
Salmos 134:1 llama a los siervos que están de noche en la casa a bendecir a Jehová, reflejando el deber de los levitas de estar de pie.
Salmos 92:1-3 menciona dar gracias por la mañana y declarar la fidelidad por la noche, reflejando directamente el horario de los levitas.
Esdras 3:11 describe a los levitas alabando con címbalos en la fundación del templo, siguiendo las instrucciones de David y continuando este deber.
Éxodo 29:39-42 prescribe los holocaustos de la mañana y de la tarde, coincidiendo con el ritmo diario de la alabanza de los levitas.
2 Crónicas 31:2 menciona levitas designados para dar gracias y alabar, reflejando el deber diario de alabanza aquí.
2 Crónicas 29:25-28 muestra a Ezequías restaurando la música del templo según el mandato de David, confirmando esta tradición de alabanza.
En 2 Crónicas 5:12, los levitas están de pie y alaban en la dedicación del templo, cumpliendo el deber diario de alabanza descrito aquí.
Salmos 137:2-4 muestra a los exiliados sin poder cantar el cántico de Jehová, contrastando con la alegre alabanza diaria de los levitas.
Apocalipsis 14:3 muestra a los 144.000 cantando un cántico nuevo delante del trono, paralelamente a la alabanza diaria de los levitas ante Dios.
Salmos 135:1-3 llama a alabar a Jehová, reflejando el deber diario de acción de gracias y alabanza de los levitas.