Números 11:29
Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
Referencia cruzada
Números 12:2 registra la queja celosa de María y Aarón contra Moisés, todo lo opuesto al generoso deseo de Moisés de profecía compartida.
Hechos 26:29 muestra a Pablo deseando que todos sus oyentes lleguen a ser como él, reflejando el deseo de Moisés de que todo el pueblo de Jehová fuera profeta.
1 Corintios 13:4 lista la envidia como contraria al amor, abordando directamente la actitud celosa de Josué que Moisés reprende.
1 Corintios 14:5 expresa el deseo de Pablo de que todos profeticen, haciendo eco directo al anhelo de Moisés de que todo el pueblo de Jehová fuera profeta.
En Filipenses 1:15-18, Pablo se regocija de que Cristo sea predicado incluso por envidia, reflejando la falta de celos de Moisés hacia otros que ministran en el nombre de Jehová.
Santiago 3:14 condena la amarga envidia y la ambición egoísta, que es exactamente la actitud que Josué mostró y Moisés reprendió.
1 Pedro 2:1 menciona la envidia como algo que debemos desechar, relacionándose directamente con la envidia de Josué que Moisés reprendió.
En Génesis 30:1, la exigencia celosa de Raquel por tener hijos contrasta fuertemente con el deseo desinteresado de Moisés de que todos fueran profetas.
En Hechos 13:45, surge la envidia cuando las multitudes responden a Pablo, reflejando la envidia que Moisés reprende, mostrando que la envidia humana persiste a través de las eras.
Filipenses 2:3 llama a la humildad y a no tener ambición egoísta, oponiéndose al celoso resguardo del estatus visto en la actitud de Josué.
Santiago 3:15 identifica la envidia amarga como terrenal y no espiritual, contrastando con el deseo de Moisés de que el Espíritu de Jehová esté sobre todos.