Jeremías 25:7

Empero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme á ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.

Referencia cruzada

Jeremías 25:4 declara que Dios envió profetas, pero ellos no quisieron escuchar, la misma desobediencia que lleva al daño declarado en el versículo 7.

Jeremías 7:18 describe hacer tortas para la reina del cielo, un ejemplo específico de provocar a Dios con idolatría.

Jeremías 7:19 pregunta si provocan a Dios o a sí mismos, reforzando que la idolatría les daña a ellos mismos, como aquí 'para vuestro propio mal'.

Jeremías 32:30-33 amplía la misma acusación de provocar a Dios con ídolos y negarse a escuchar.

Jeremías 7:26 repite la misma acusación: no escucharon, sino que endurecieron su cerviz, un paralelo directo dentro de la predicación de Jeremías.

Jeremías 44:8 repite directamente 'provocarme a ira con las obras de vuestras manos', frase idéntica para describir la misma ofensa.

Jeremías 44:7 pregunta por qué cometen tan gran mal contra sí mismos, el mismo tema de rebelión autodestructiva que provoca la ira de Dios.

Deuteronomio 32:21 usa el mismo lenguaje de provocar a Dios con ídolos, un patrón fundamental del AT.

2 Reyes 17:17 enumera prácticas malvadas (sacrificio de niños, adivinación) que provocaron a Dios, un ejemplo histórico del mismo pecado.

Nehemías 9:26 relata la rebelión de Israel y el rechazo de la ley de Dios, el mismo patrón de desobediencia y provocación a Dios descrito aquí.

Proverbios 8:36 habla de perder la sabiduría como dañarse a uno mismo, en paralelo con 'para vuestro propio mal' en Jeremías 25:7, ambos destacando el pecado autodestructivo.