Isaías 36:7
Y si me dijeres, En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿no es éste aquel cuyos altos y cuyos altares hizo quitar Ezechîas, y dijo á Judá y á Jerusalem: Delante de este altar adoraréis?
Referencia cruzada
Isaías 36:18 extiende el argumento, preguntando si algún dios ha librado de Asiria, implicando que Jehová no es diferente.
Isaías 36:15 continúa el mismo discurso, prohibiendo directamente la confianza en Jehová, reforzando el punto sobre los altares en el versículo 7.
2 Crónicas 30:14 describe la eliminación de altares en Jerusalén por Ezequías, la misma reforma de la que Rabsaces se burla.
2 Crónicas 32:12 registra la misma acusación de Rabsaces textualmente, un relato paralelo del evento.
2 Crónicas 32:8 continúa la confianza de Ezequías: 'con nosotros está Jehová', una réplica directa al insulto de Rabsaces.
2 Crónicas 32:7 es el ánimo de Ezequías de no temer a Asiria porque Dios es mayor, contrarrestando directamente la amenaza de Rabsaces.
2 Crónicas 31:1 continúa la narrativa de la reforma, destruyendo lugares altos y altares, confirmando el alcance de las acciones de Ezequías.
Deuteronomio 12:2-6 ordena destruir lugares altos y centralizar la adoración, la misma reforma que Ezequías implementó y que Rabsaces condena.
2 Reyes 18:22 registra el mismo discurso textualmente, confirmando el relato histórico y el contexto.
2 Reyes 18:5 afirma la confianza de Ezequías en Dios, contrastando la acusación de Rabsaces de que quitar los lugares altos significaba que no confiaba realmente.
2 Reyes 18:4 registra que Ezequías quitó los lugares altos y la serpiente de bronce, el evento exacto al que Rabsaces se refiere.
Deuteronomio 12:14 repite el mandato de adorar solo en el lugar escogido por Dios, sustentando la reforma de Ezequías.
Deuteronomio 12:13 restringe las ofrendas al lugar que Dios elija, la base para que Ezequías eliminara todos los demás altares.
2 Reyes 18:4 registra que Ezequías quitó los lugares altos, el mismo evento al que Rabsaces hace referencia.
Salmos 118:9 afirma confiar en Jehová sobre los príncipes, oponiéndose directamente al argumento de Rabsaces de que confiar en Dios es inútil.
2 Crónicas 16:7-9 advierte contra confiar en ayuda humana en lugar de en Dios, contrastando con la burla de Rabsaces sobre la confianza en Dios.
Salmos 22:4 afirma que nuestros padres confiaron en Dios y fueron librados, contrastando la implicación de Rabsaces de que confiar es inútil.