Deuteronomio 28:47
Por cuanto no serviste á Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas;
Referencia cruzada
Deuteronomio 12:7-12 ordena servir con gozo delante de Jehová, contrastando directamente con el fracaso descrito aquí.
Deuteronomio 16:11 también ordena regocijarse delante de Dios, resaltando lo que se descuidó en la prosperidad.
Deuteronomio 32:13-15 muestra a Israel engordando y abandonando a Dios en la prosperidad, paralelo a negarse a servir con alegría.
Deuteronomio 26:11 ordena regocijarse en los dones de Dios, contrastando directamente con el fracaso de servir con alegría en la prosperidad.
Deuteronomio 8:12 advierte contra olvidar a Dios cuando se está satisfecho, paralelo directo al pecado de no servir con alegría.
Nehemías 9:35 relata el fracaso de Israel en servir a Dios a pesar de la abundancia, eco directo de esta acusación.
Jeremías 17:4 advierte sobre servir a enemigos en tierra ajena, paralelo directo al castigo aquí.
Jeremías 5:19 explica que abandonar a Jehová lleva a servir a extranjeros, reflejando la maldición de servir a enemigos.
Eclesiastés 7:14 manda alegrarse en la prosperidad — el mismo mandato que Israel desobedeció, llevando al juicio.
En Salmos 100:2, el mandato positivo de servir con alegría contrasta directamente con el fracaso condenado aquí.
En 2 Crónicas 36:20, el exilio babilónico cumple esta maldición: los israelitas se vuelven siervos de Nabucodonosor.
En 2 Crónicas 17:6, el servicio valiente de Josafat a Dios contrasta con el fracaso descrito aquí, pues él sirve con alegría.
En 2 Crónicas 12:8, la servidumbre bajo Sisac enseña la diferencia entre servir a Dios y servir a reyes extranjeros, eco de la lógica de la maldición.
En Jueces 15:11, Judá reconoce el dominio filisteo sobre ellos, resultado directo de la maldición por no servir a Dios con gozo.
En Jueces 6:2, esta maldición se manifiesta como opresión de Madián, llevando a Israel a esconderse en cuevas y guaridas.
En Jueces 4:3, esta maldición se cumple cuando Israel es cruelmente oprimido por los carros de hierro de Jabín durante veinte años.
Jueces 3:14 muestra la maldición en acción: Israel sirviendo a Eglón, consecuencia de no servir a Dios con alegría.
En Eclesiastés 3:13, disfrutar del trabajo es don de Dios, paralelo al gozo en la abundancia que fue descuidado aquí.