Números 34:2
Manda á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra de Canaán, es á saber, la tierra que os ha de caer en heredad, la tierra de Canaán según sus términos;
Referencia cruzada
Números 33:51-53 ordena expulsar a los habitantes, directamente relacionado con los límites de la tierra aquí para posesión.
Números 35:10 se refiere a la entrada en la tierra de Canaán, continuando el mismo contexto narrativo de la herencia.
En 1 Pedro 1:4, la herencia es incorruptible, guardada en el cielo — en contraste con la herencia terrenal de la tierra.
Génesis 12:7 promete la tierra a la descendencia de Abram; Números 34:2 ahora ordena a Israel tomar posesión de esa tierra prometida.
Génesis 13:15-17 da a Abram la tierra hasta donde pueda ver; ahora Números 34:2 delimita esos límites para la conquista.
Génesis 15:16-21 enumera los límites de la tierra que Dios pactó con Abram; Números 34:2 asigna la misma tierra a Israel.
Génesis 17:8 da Canaán como posesión perpetua; Números 34:2 ordena a Israel entrar y heredarla.
Deuteronomio 1:7 amplía los mismos límites de la tierra prometida, dando más detalle geográfico para la herencia de Israel.
Deuteronomio 1:8 reitera el juramento de Jehová de dar esta tierra a los patriarcas, vinculando los límites con la promesa del pacto.
Ezequiel 47:14 describe una futura división de la tierra como herencia, reflejando la asignación de límites para un Israel restaurado.
Salmos 105:11 repite directamente la promesa de Jehová de Canaán como herencia, la misma tierra cuyos límites se definen aquí.
Josué 11:16 registra la conquista de toda esa tierra, cumpliendo el mandato de tomar posesión.
Ezequiel 48:29 concluye directamente la división de la tierra, reflejando el mandato de herencia en Números.
Ezequiel 47:13 refleja este mandato de dividir la tierra como herencia, usando un lenguaje similar.
Josué 11:23 dice explícitamente que Josué dio la tierra como herencia, cumpliendo la palabra de Jehová por medio de Moisés.
Josué 1:4 expande los límites de la tierra, cumpliendo y extendiendo la promesa de herencia.
En Efesios 1:14, el Espíritu Santo es la garantía de nuestra herencia, reflejando la herencia de la tierra prometida en un sentido espiritual.
Salmos 78:55 relata cómo Jehová expulsó naciones y repartió la tierra como herencia, cumpliendo los límites establecidos aquí.
Jeremías 3:19 recuerda la promesa de Jehová de una tierra hermosa como herencia, la misma cuyos límites se dan aquí, pero con nota del fracaso de Israel.
Génesis 10:19 describe los límites del territorio cananeo, similar a los límites definidos en Números 34:2.
En Efesios 1:18, Pablo ora para que los creyentes conozcan las riquezas de la herencia de Dios, paralelamente a la herencia de la tierra.
Génesis 12:6 menciona a Abram pasando por la tierra de Canaán, la misma tierra cuyos límites ahora se definen para la herencia de Israel.
Josué 13:3 lista territorios filisteos no conquistados — una perspectiva de límites diferente al mandato de herencia aquí.