Génesis 9:2
Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces del mar: en vuestra mano son entregados.
Referencia cruzada
Génesis 1:28 da el mandato original de dominio; aquí el mismo dominio se renueva pero ahora incluye temor y pavor, mostrando un cambio posterior al diluvio.
Génesis 2:19 muestra a Adán nombrando animales en armonía; aquí la relación cambia a temor y espanto, un claro contraste después de la caída.
Génesis 1:26 da el mandato original de dominio; este versículo lo renueva después del diluvio con temor añadido.
En Levítico 26:22, las bestias salvajes atacan como juicio, revirtiendo el temor y el dominio concedidos en este versículo.
Salmos 8:4-8 celebra el dominio humano sobre la creación, haciendo eco directo de la autoridad concedida en este versículo.
Oseas 2:18 promete un pacto de paz con los mismos animales listados aquí, contrastando con el temor de este pacto.
Santiago 3:7 señala que toda especie de animales es domada por los humanos, cumpliendo el mandato de dominio dado en este versículo.
Salmos 8:6 celebra el dominio humano sobre la creación, haciendo eco del mandato original que Génesis 9:2 restablece tras el diluvio con temor del hombre hacia los animales.
Ezequiel 34:25 promete la eliminación de bestias salvajes para seguridad, una paz futura que contrasta con el orden actual basado en el temor.
Levítico 26:6 promete paz y la eliminación de bestias dañinas, mostrando el cuidado protector de Jehová que se alinea con el dominio dado aquí.
En Job 5:22, el justo no necesita temer a las bestias, complementando la promesa de que las bestias temen a los humanos aquí.
En Job 5:23, las bestias están en paz con el justo, un contrapunto más suave al dominio basado en el temor aquí.
Salmos 50:10 recuerda que todos los animales pertenecen a Jehová, aunque Génesis 9:2 da al hombre dominio sobre ellos, añadiendo una perspectiva de propiedad divina.
Jeremías 27:5 hace eco del derecho soberano de Jehová de dar animales a quien Él quiera, alineándose con Génesis 9:2 donde Jehová concede animales en manos humanas.