Génesis 34:24
Y obedecieron á Hamor y á Sichêm su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron á todo varón, á cuantos salían por la puerta de su ciudad.
Referencia cruzada
En Génesis 17:23, Abraham circuncida a todos los varones de su casa el mismo día — una circuncisión masiva por obediencia al pacto, contrastando con la circuncisión masiva de los siquemitas hecha para un tratado.
En Génesis 35:2, Jacob manda a su casa purgar dioses ajenos y purificarse, respuesta directa a las consecuencias morales tras los sucesos de Siquem.
En Isaías 1:10-16, Dios rechaza los actos religiosos externos sin devoción genuina. La circuncisión de los siquemitas — hecha solo por un trato — ejemplifica el ritual vacío que Isaías condena.
En Romanos 2:28-29, la verdadera circuncisión es del corazón, no meramente física. Los siquemitas recibieron la señal externa sin fidelidad interior al pacto, exactamente lo que Pablo critica.
En Romanos 2:29, la verdadera circuncisión es del corazón, no de la carne externa. La circuncisión puramente externa de los siquemitas, hecha por lucro, encarna la práctica vacía que Pablo advierte.
En Mateo 7:6, Jesús advierte contra dar lo sagrado a quienes lo pisotean. Los siquemitas trataron la circuncisión — una señal sagrada del pacto — como un mero negocio.
En 1 Corintios 7:19, la circuncisión nada significa, sino guardar los mandamientos de Dios. La circuncisión de los siquemitas, hecha por un trato y no por obediencia, ilustra este vacío.