Génesis 16:2
Dijo, pues, Sarai á Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril: ruégote que entres á mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al dicho de Sarai.
Referencia cruzada
Génesis 17:16 revela la promesa de Dios de que Sara dará a luz un hijo, contrastando con la solución humana de Sarai con Agar.
En Génesis 18:10, Dios promete directamente un hijo a Sara, contrastando su plan humano con la intervención divina.
En Génesis 30:2, Jacob atribuye la esterilidad de Raquel a Dios, similar a la declaración de Sara sobre Jehová impedir los hijos.
En Génesis 30:3, Raquel usa a su sierva Bilha para tener hijos, reflejando directamente la acción de Sara con Agar.
En Génesis 30:9, Lea también da a su sierva Zilpa a Jacob, continuando el patrón de usar siervas para formar familia.
En Génesis 30:22, Dios permite que Raquel conciba, mostrando que la provisión divina supera las estrategias humanas como la de Sara.
Génesis 11:30 afirma la esterilidad de Sarai, explicando directamente su acción en Génesis 16:2.
En Génesis 30:6, Raquel atribuye a Dios la vindicación mediante el hijo de su sierva, vinculando el favor divino a la práctica en 16:2.
En Génesis 20:18, Dios causa esterilidad en la casa de Abimelech, mostrando Su control sobre la fertilidad como en el caso de Sara.
En Génesis 25:21, la esterilidad de Rebeca es superada mediante la oración de Isaac, haciendo eco del tema de respuesta divina a la falta de hijos.
En Génesis 19:31, las hijas de Lot, como Sarai, toman medidas drásticas para tener hijos por medios no convencionales.
En 1 Samuel 1:2, la esterilidad de Ana y la rivalidad con Penina reflejan la situación de Sarai con Agar.
Gálatas 4:22 menciona directamente a los dos hijos de Abraham, incluido Ismael, nacido de Agar según Génesis 16:2.
En Lucas 1:7, la esterilidad de Elisabet paralela la de Sarai, pero la intervención divina difiere del esfuerzo humano.
Salmos 127:3 declara que los hijos son don de Jehová, ofreciendo una perspectiva teológica sobre la esperanza expresada en el plan de Sara.
En Hechos 7:5, la promesa de Dios de descendencia a Abraham destaca el desafío abordado en Génesis 16:2.