Génesis 16:3
Y Sarai, mujer de Abram, tomó á Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y dióla á Abram su marido por mujer.
Referencia cruzada
En Génesis 16:5, Sarai culpa a Abram por las consecuencias de darle a Agar — el mismo acto que ella inició en Génesis 16:3, revelando el fracaso del plan.
En Génesis 30:4, Raquel repite exactamente la estrategia de Sarai — dar su sierva Bilha a Jacob como esposa para tener hijos en su lugar.
En Génesis 30:9, Lea sigue el mismo patrón — da su sierva Zilpa a Jacob al dejar de concebir, reflejando el arreglo de Sarai con Agar.
En Génesis 21:9 aparece la consecuencia directa: el hijo de Agar, Ismael, se burla de Isaac, creando el conflicto que lleva a su expulsión.
En Génesis 30:3, Raquel repite la misma estrategia, dando su sierva Bilha a Jacob para tener hijos en su lugar, reflejando la acción de Sarai.
Génesis 12:4 dice que Abram tenía 75 años al salir de Harán. Los diez años en Canaán de Génesis 16:3 ayudan a estimar su edad (~85) en este evento, facilitando la cronología.
Génesis 25:6 menciona las concubinas de Abraham y sus hijos. Agar, dada a Abram aquí, fue la primera; Cetura probablemente siguió.
Génesis 28:9 muestra a Esaú casándose con una hija de Ismael — consecuencia directa de la existencia de Ismael por el arreglo con Agar descrito aquí.
Génesis 12:5 establece que Sarai era esposa de Abram al entrar en Canaán — la misma esposa que años después da a su sierva Agar a él.
En Gálatas 4:25, Pablo menciona explícitamente a Agar y la identifica con el monte Sinaí y el antiguo pacto, interpretando teológicamente el evento.
En Gálatas 4:24, Pablo usa a Agar como alegoría del pacto del monte Sinaí, interpretando teológicamente esta narrativa.