Génesis 11:7
Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
Referencia cruzada
Génesis 11:5 describe el descenso de Jehová para ver la torre, que es el preludio inmediato del juicio de confundir las lenguas en el versículo 7.
En Génesis 11:3, el pueblo propone construir una torre — el proyecto orgulloso que provoca el juicio de Dios en el versículo 7 para confundir su lengua.
En Génesis 3:22, Dios vuelve a usar 'nosotros' después de la caída — el discurso divino en plural es un patrón constante en Génesis.
En Génesis 10:5, las naciones ya están separadas por lenguas — el relato de Babel explica cómo surgió esa división.
En Génesis 10:20, la lista de los clanes de Cam termina con 'por sus lenguas' — el resultado de la confusión de Babel descrito aquí.
En Génesis 1:26, aparece el mismo 'nosotros' divino cuando Dios crea al ser humano; ambos pasajes muestran a Dios deliberando en plural.
En Génesis 10:32, las naciones se esparcen después del diluvio — esta dispersión se realiza mediante la confusión de lenguas en Babel en el versículo 7.
En Hechos 2:4-11, Pentecostés invierte Babel: el Espíritu Santo permite entender diversas lenguas, uniendo en vez de dispersar.
En Isaías 6:8, Dios pregunta '¿Quién irá por nosotros?' — la misma autorreferencia en plural aparece en una comisión divina.
En Salmos 55:9, el salmista ora 'confúndelos, divide sus lenguas' — aludiendo directamente al acto de Dios en Babel en el versículo 7.
En Salmos 33:10, Jehová deshace los planes de las naciones — la dispersión de Babel es un caso directo de esto.
En Salmos 2:4, Jehová se ríe de las naciones rebeldes — tal como responde al orgullo de Babel con confusión.
Hechos 7:34 cita el 'descender' de Dios para liberar de Egipto — un fuerte eco verbal con propósito opuesto al juicio de Babel.
Éxodo 3:8 repite 'descender' pero para rescate en vez de juicio, contrastando los propósitos de Dios en Babel.
En Job 5:13, Dios atrapa a los sabios en su propia astucia — los constructores de Babel son atrapados por su propio orgullo.
En Job 5:12, Dios frustra los planes de los astutos — la confusión de Babel es un ejemplo claro de este principio.
En Jeremías 5:15, Dios trae una nación cuya lengua Israel no puede entender — un castigo que recuerda la confusión de Babel.
En Deuteronomio 28:49, Dios amenaza con invasión de una nación cuya lengua Israel no entiende — una maldición que refleja el juicio de Babel.
En Job 12:20, Dios enmudece a los consejeros de confianza — en Babel, Dios elimina el entendimiento mutuo al confundir el lenguaje.