Deuteronomio 18:1
LOS sacerdotes Levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel; de las ofrendas encendidas á Jehová, y de la heredad de él comerán.
Referencia cruzada
Deuteronomio 10:9 repite que los levitas no tienen herencia porque Jehová es su herencia, reforzando directamente este versículo.
Deuteronomio 12:12 repite que el levita no tiene heredad como razón para incluirlo en el regocijo.
Deuteronomio 14:27 advierte no desamparar al levita porque no tiene heredad, reforzando este principio.
Deuteronomio 12:19 manda no desamparar al levita, aplicando el principio de su dependencia de las ofrendas a la vida diaria.
Números 18:8 da a Aarón el cargo de las ofrendas, detallando el mismo principio de que los sacerdotes reciben ofrendas para su sustento.
Números 18:9 especifica qué ofrendas pertenecen a los sacerdotes, ampliando la provisión descrita aquí.
Números 18:20 dice a Aarón que Jehová es su porción y herencia, el mismo principio aplicado a los sacerdotes.
Números 26:62 señala que los levitas no recibieron herencia entre Israel, consistente con esta instrucción.
Josué 13:14 repite este mandato: los levitas no reciben heredad de tierra, sino que viven de las ofrendas.
Josué 13:33 declara explícitamente que Moisés no dio herencia a Leví, porque Jehová es su herencia, un cumplimiento directo.
Josué 18:7 dice que los levitas no tienen porción porque el sacerdocio es su heredad, confirmando este mandato.
En 1 Corintios 9:13, Pablo aplica este principio: los que trabajan en el templo comen del templo, así que los ministros merecen apoyo.
1 Corintios 9:14 extiende la lógica: los que proclaman el evangelio deben vivir del evangelio, en eco del mandato del Señor.
Ezequiel 44:28 reafirma que Jehová mismo es la heredad de los sacerdotes, eco directo de este mandato.