Zacarías 14:7
Y será un día, el cual es conocido de Jehová, que ni será día ni noche; mas acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz.
Referencia cruzada
Zacarías 14:4 describe a Jehová de pie sobre el Monte de los Olivos, el mismo 'día' que el versículo 7, proporcionando el evento que introduce el día único.
En Isaías 30:26, la luz se intensifica con el sol brillando siete veces, haciendo eco de la luz continua de este día único.
En Isaías 60:19, Jehová se convierte en la luz eterna, eliminando la oscuridad, un paralelo directo al tema de no-noche aquí.
En Isaías 60:20, el sol nunca se pone, reforzando la promesa de luz ininterrumpida que trae este día.
Mateo 24:36 hace eco de esto: aquel día y hora nadie lo sabe sino el Padre, alineándose con el día conocido solo por Jehová.
Marcos 13:32 repite la misma enseñanza: nadie sabe aquel día u hora, solo el Padre, como Zacarías 14:7 dice que es conocido por Jehová.
Hechos 1:7 dice que no nos toca saber los tiempos o sazones fijados por la autoridad del Padre, un paralelo directo al día conocido solo por Jehová.
Apocalipsis 21:23 cumple esta profecía: la Nueva Jerusalén no necesita sol ni luna porque la gloria de Dios da luz, haciendo eco de la luz vespertina.
Apocalipsis 22:5 declara que no habrá más noche, cumpliendo directamente la promesa de Zacarías 14:7 de que al tiempo de la noche habrá luz.
Job 11:17 dice que las tinieblas serán como la mañana, en paralelo directo con la tarde de Zacarías que se vuelve luz. Ambos muestran una reversión divina de la oscuridad.
Apocalipsis 21:25 declara que no habrá noche en la Nueva Jerusalén, un cumplimiento directo de la promesa de Zacarías de que al atardecer habrá luz.