Mateo 24:36
Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.
Referencia cruzada
En Mateo 24:42, el día incognoscible impulsa el mandato de estar alerta — la respuesta práctica a esa ignorancia.
En Mateo 25:13, Jesús repite la misma advertencia: no sabéis el día ni la hora, reforzando el llamado a velar.
En Zacarías 14:7, el día de Jehová se describe como conocido solo por Dios — haciendo eco del conocimiento divino exclusivo en Mateo 24:36.
En Marcos 13:32, el relato paralelo añade que ni aun el Hijo sabe la hora — solo el Padre.
En Hechos 1:7, Jesús dice a los discípulos que no les toca saber los tiempos o las sazones — el mismo tema del tiempo oculto.
En Apocalipsis 3:3, Jesús advierte que vendrá como ladrón y no sabrás la hora — paralelo directo al día desconocido.
En Apocalipsis 16:15, Jesús dice que viene como ladrón — bienaventurados los que velan, haciendo eco de la necesidad de vigilancia.
En 1 Tesalonicenses 5:2, el día del Señor viene como ladrón — enfatizando lo inesperado, no explícitamente el día desconocido.
En 2 Tesalonicenses 1:10, ese mismo día se revela como la venida gloriosa de Cristo entre Sus santos — añadiendo el propósito del día desconocido.
En 2 Timoteo 4:8, 'aquel día' es cuando se otorga la corona de justicia a los que aman la venida de Cristo — vinculando la recompensa al día desconocido.
En 2 Pedro 3:10, el día del Señor viene como ladrón — repentino y sorprendente, alineándose con la hora desconocida.