Proverbios 12:13
El impío es enredado en la prevaricación de sus labios: mas el justo saldrá de la tribulación.
Referencia cruzada
Proverbios 18:7 dice que los labios del necio son una trampa, en paralelo directo con ser atrapado por la palabra pecaminosa en Proverbios 12:13.
Proverbios 18:6 dice que los labios del necio provocan contiendas, coincidiendo estrechamente con la trampa de la palabra pecaminosa en Proverbios 12:13.
Proverbios 6:2 dice que quedas atrapado por tus palabras, misma imagen de ser presa del habla que en Proverbios 12:13.
En Proverbios 11:8, el impío ocupa el lugar del justo en la aflicción, una declaración paralela sobre el impío atrapado mientras el justo escapa.
En Proverbios 21:23, guardar la boca evita el calamidad, reforzando directamente la escapatoria del justo del problema.
Proverbios 10:8 dice que el necio parlanchín viene a ruina, la misma consecuencia del habla necia, reforzando la enseñanza del proverbio.
En Proverbios 13:3 aparece la misma advertencia: guardar los labios preserva la vida, haciendo eco de la trampa de la palabra pecaminosa.
En Proverbios 29:6, los malvados son atrapados por su propio pecado, similar a ser atrapados por la palabra pecaminosa.
En Proverbios 18:20, el fruto de la boca trae satisfacción, una contraparte positiva de la trampa negativa en 12:13.
2 Pedro 2:9 dice explícitamente que el Señor rescata a los piadosos y guarda a los injustos para castigo, el mismo resultado dual del proverbio.
En Salmos 64:8, las lenguas de los impíos se vuelven contra ellos, causando su caída, un paralelo vívido a ser atrapado por la transgresión de labios.
En Salmos 34:19, Jehová libra al justo de muchas aflicciones, en paralelo directo con la promesa de que el justo saldrá del problema.
Salmos 140:9 pide que la maldad de los labios del impío los cubra, el mismo principio de ruina autoinfligida por el habla.
Salmos 59:12 ora explícitamente que los impíos sean atrapados por las palabras de sus propios labios, coincidiendo directamente con el tema del proverbio.
Salmos 9:16 dice que los impíos son atrapados en la obra de sus propias manos, una idea paralela de que son atrapados por sus acciones, aquí manos en vez de labios.
En Eclesiastés 10:12, los necios son consumidos por sus labios, coincidiendo con la persona malvada atrapada por la palabra pecaminosa.
En Daniel 6:24, los falsos acusadores son echados a los leones; su propio plan resulta en su destrucción, un paralelo a ser atrapados.
En Efesios 4:29, se prohíbe la palabra corrupta, una aplicación del NT de la misma preocupación por el habla dañina.
En Salmos 5:6, Jehová destruye a los que hablan mentira, mostrando la consecuencia divina para el habla del impío, en paralelo al proverbio.