Proverbios 13:3
El que guarda su boca guarda su alma: mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.
Referencia cruzada
Proverbios 10:19 dice que refrenar los labios es prudente — paralelamente a guardar la boca para preservar la vida.
Proverbios 12:13 dice que los impíos quedan atrapados por sus labios — el mismo principio: el habla lleva a la ruina.
Proverbios 21:23 afirma que guardar la boca y la lengua libra de problemas — enseñanza idéntica a custodiar la boca para preservar la vida.
Proverbios 10:8 contrasta al sabio que escucha con el necio parlero que es arruinado, reforzando el mismo principio.
Proverbios 10:14 afirma que la boca del necio trae ruina — coincide directamente con la segunda parte del proverbio sobre abrir los labios.
Proverbios 18:7 dice explícitamente que la boca del necio es su ruina y sus labios una trampa — eco directo de la consecuencia de no guardar el habla.
Proverbios 4:23 enfatiza guardar el corazón como fuente de vida — el habla fluye de él, vinculando la necesidad de custodiar las palabras.
Salmos 39:1 resuelve guardar la lengua del pecado — paralelo a custodiar la boca para preservar la vida.
Mateo 12:36 advierte del juicio por toda palabra ociosa — amplía la consecuencia de abrir los labios a la responsabilidad eterna.
Mateo 12:37 declara justificación o condenación por las palabras — refleja directamente que guardar o abrir la boca determina el destino.
Santiago 1:26 repite la misma advertencia — no controlar la lengua hace vana la religión, paralelo a la ruina del que abre sus labios.
Santiago 3:2-12 desarrolla el poder de la lengua para causar gran daño, reforzando la advertencia del proverbio sobre guardar el habla.
Salmos 17:3 declara que David se propuso no pecar con su boca — ejemplo de guardar la boca, que el proverbio recomienda.