Mateo 4:2
Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.
Referencia cruzada
Mateo 21:18 muestra a Jesús con hambre por la mañana, otra instancia de su hambre física, aunque no por un ayuno.
Éxodo 24:18 registra a Moisés en el monte 40 días, un paralelo tipológico con el ayuno de 40 días de Jesús en el desierto.
Éxodo 34:28 dice explícitamente que Moisés no comió ni bebió por 40 días, paralelo directo al ayuno de Jesús.
Deuteronomio 9:9 relata el ayuno de Moisés de 40 días en el monte, un claro precursor tipológico del ayuno de Jesús.
Deuteronomio 9:18 describe a Moisés ayunando 40 días en intercesión, otro paralelo al ayuno de 40 días de Jesús.
Deuteronomio 9:25 menciona nuevamente el ayuno de 40 días de Moisés en intercesión, reforzando la tipología con el ayuno de Jesús en el desierto.
En 1 Reyes 19:8, el viaje de 40 días de Elías con una sola comida es paralelo al ayuno de 40 días de Jesús; ambos sostenidos por Dios en el desierto.
Lucas 4:4 proporciona el relato paralelo del ayuno de 40 días y la tentación de Jesús, ofreciendo detalles adicionales sobre la prueba en el desierto.
Hebreos 2:14-17 explica por qué Jesús tuvo que compartir la humanidad y experimentar hambre y tentación: la base teológica de su ayuno.
Juan 4:6 muestra a Jesús cansado del viaje, otra limitación humana que complementa su hambre aquí.
Marcos 11:12 registra de manera similar a Jesús con hambre después de una noche, reflejando su experiencia humana de hambre.