Deuteronomio 9:25
Postréme, pues, delante de Jehová cuarenta días y cuarenta noches que estuve postrado; porque Jehová dijo que os había de destruir.
Referencia cruzada
Deuteronomio 9:16 proporciona el pecado específico (el becerro de oro) que provocó la intercesión de cuarenta días de Moisés.
Deuteronomio 9:18 repite el mismo acto de postrarse en oración durante cuarenta días, enfatizando la intensidad de la intercesión de Moisés.
Deuteronomio 10:10 continúa la narrativa: Moisés se quedó otros cuarenta días, y Jehová escuchó, evitando la destrucción, mostrando el éxito de la oración.
Éxodo 34:28 es el relato paralelo de la misma intercesión de cuarenta días, confirmando el ayuno de Moisés y su presencia con Jehová.
Salmos 106:23 recuerda a Moisés poniéndose en la brecha para apartar la ira de Jehová, refiriéndose directamente al mismo acto intercesor.
Éxodo 24:18 describe los primeros cuarenta días de Moisés en Sinaí, mientras que esto se refiere a su segunda intercesión de cuarenta días después del becerro.