Deuteronomio 15:19
Santificarás á Jehová tu Dios todo primerizo macho que nacerá de tus vacas y de tus ovejas: no te sirvas del primerizo de tus vacas, ni trasquiles el primerizo de tus ovejas.
Referencia cruzada
Deuteronomio 12:17 especifica que los animales primogénitos deben comerse delante de Jehová en el lugar escogido, no en las ciudades, reforzando el mandato de consagración.
Deuteronomio 14:23 manda comer los primogénitos delante de Jehová en el santuario para aprender a temer a Dios, conectando consagración con adoración y reverencia.
Deuteronomio 12:6 lista los primogénitos entre las ofrendas que deben llevarse al santuario central, reforzando el mandato de consagrarlos y llevarlos allí.
Deuteronomio 12:5-7 prescribe llevar ofrendas al lugar que Dios elija, donde debían comerse los primogénitos.
Éxodo 13:2 manda consagrar todo primogénito, la misma ley fundamental repetida aquí para los animales.
Éxodo 13:12 repite apartar los primogénitos machos de los animales, reforzando esta ley.
Levítico 27:26 declara que los animales primogénitos ya son de Jehová, sin necesidad de santificación adicional.
Números 3:13 explica la razón: todo primogénito pertenece a Dios por la plaga de Pascua.
Números 18:15 da los primogénitos de animales limpios a los sacerdotes como porción, contrastando con el mandato de Deuteronomio de que los dueños los coman delante de Jehová.
Números 18:17 añade instrucciones de sacrificio para los animales primogénitos: son santos y deben ser ofrecidos.
Éxodo 22:30 especifica que los animales primogénitos se den a Jehová al octavo día después de nacer, añadiendo un detalle de tiempo no presente en Deuteronomio.