1 Reyes 18:38
Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.
Referencia cruzada
En 1 Reyes 18:24, Elías plantea el desafío: el dios que responda con fuego es Dios; el versículo 38 es el cumplimiento directo de ese desafío.
1 Reyes 18:35 muestra el altar empapado de agua, haciendo que el consumo del fuego sea aún más milagroso y demostrando el poder de Dios sobre la naturaleza.
1 Reyes 19:12 contrasta este fuego dramático con el susurro apacible de Dios, mostrando que el poder divino no siempre se manifiesta en señales espectaculares.
En Levítico 9:24, el fuego de Jehová consume el sacrificio como señal de aceptación, en paralelo directo con el fuego que cayó sobre el altar de Elías.
En Levítico 10:2, el fuego de Jehová consume a Nadab y Abiú por fuego extraño, contrastando con el fuego aprobado que consume el sacrificio de Elías.
En 2 Reyes 1:12, el fuego del cielo consume a un capitán y sus cincuenta, haciendo eco del milagro del fuego divino en el Monte Carmelo.
En 1 Crónicas 21:26, Jehová responde a David con fuego del cielo sobre el altar, exactamente el mismo patrón que en el Carmelo.
En 2 Crónicas 7:1, el fuego del cielo consume el sacrificio de Salomón en la dedicación del templo, en paralelo directo con el fuego en el Carmelo.
Job 1:16 también describe fuego del cielo que cae y destruye, aunque aquí es una prueba para Job, no una vindicación del profeta de Dios.
En Jueces 13:19, el fuego del cielo consume la ofrenda de Manoa cuando el ángel asciende, un paralelo directo al fuego divino que cae sobre el altar de Elías.
Apocalipsis 13:13 muestra un milagro falso de fuego del cielo, contrastando con el verdadero milagro de Dios aquí.
En Jueces 6:21, el fuego del ángel consume la ofrenda de Gedeón, otro caso de fuego divino que consume un sacrificio, similar al Carmelo.