Salmos 20:7
Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
Referencia cruzada
Salmos 33:16 declara que ningún rey se salva por su ejército, reforzando el contraste entre confiar en carros/caballos y confiar en Dios.
Salmos 33:17 repite la misma verdad: el caballo es vana esperanza de salvación, reforzando que confiar en el poder militar es inútil.
Salmos 21:7 afirma la confianza del rey en Jehová, haciendo eco del mismo contraste con la confianza humana.
Salmos 44:6 dice explícitamente 'no confío en mi arco', un paralelo directo al rechazo de las armas por Dios.
Salmos 147:10 declara que Dios no se complace en la fuerza del caballo, reforzando directamente el rechazo a tal confianza.
En 2 Crónicas 20:12-20, Josafat dice 'nuestros ojos están puestos en ti' y el pueblo cree, mostrando confianza en Dios en lugar de carros o caballos.
En 2 Crónicas 14:11, Asa ora: 'en ti nos apoyamos, y en tu nombre vamos contra esta multitud', reflejando la confianza en el nombre de Dios sobre la fuerza humana.
En 2 Crónicas 32:8, Ezequías contrasta 'brazo de carne' con 'Jehová nuestro Dios para ayudarnos', reforzando la elección entre confianza humana y divina.
2 Crónicas 13:10-12 declara que Dios está con quienes confían en Él, contrastando con la confianza en ejércitos, en paralelo a Salmos 20:7.
Proverbios 21:31 afirma que aunque se prepara el caballo, la victoria es de Jehová, en paralelo directo al tema de confianza de Salmos 20:7.
Isaías 30:16 reprende a quienes confían en caballos veloces para huir, reflejando el contraste entre confianza humana y liberación divina.
Isaías 31:1 condena explícitamente confiar en caballos y carros en lugar de en Jehová, un paralelo temático directo a Salmos 20:7.
Jeremías 17:5 maldice a quien confía en el hombre en lugar de en Jehová, ampliando el principio de confiar en Dios sobre la fuerza humana.
Isaías 2:7 describe la abundancia de caballos y carros en Israel, los mismos objetos de confianza mal puesta en Salmos 20:7.
Isaías 37:24 registra al rey asirio jactándose de sus muchos carros, exactamente el tipo de confianza que Salmos 20:7 rechaza.
En Nehemías 4:14, Nehemías insta al pueblo a recordar a Jehová y pelear, una aplicación práctica de confiar en Dios más que en la fuerza militar, como en el salmo.
En Jeremías 50:37, la espada contra los caballos y carros de Babilonia muestra el juicio sobre quienes confían en el poder militar, en eco de la futilidad de tal confianza.
Oseas 14:3 hace eco directamente de este rechazo a los caballos de guerra y los ídolos, volviéndose solo a Dios para la salvación, un claro paralelo.
Miqueas 5:10 profetiza que Dios destruirá caballos y carros para que Israel confíe en Él, reforzando directamente el contraste del salmo.
En 2 Crónicas 25:8, el profeta advierte a Amasías que Dios puede derrotar incluso con fuerza, reforzando el mensaje del salmo de no confiar en recursos humanos.
En 2 Crónicas 13:12, Abías declara que Dios está con ellos, no el poder militar, un paralelo directo a la confianza del salmo en Jehová sobre los carros.
En 1 Crónicas 19:7, los amonitas contratan carros y jinetes, ilustrando la confianza humana en el poder militar que Salmos 20:7 contrasta con la confianza en Dios.
En 1 Crónicas 5:20, las tribus claman a Dios en batalla y Él responde porque confiaron en Él, un paralelo directo a la confianza del salmo en Dios sobre la fuerza militar.
En 2 Reyes 19:23, el rey asirio se jacta de sus muchos carros, el mismo orgullo que Salmos 20:7 rechaza a favor de confiar en Dios.
En 2 Reyes 18:24, la burla asiria se mofa de confiar en los carros de Egipto, un contraste directo con confiar en Jehová como Salmos 20:7 defiende.
En 2 Reyes 7:7, el ejército arameo huye, dejando caballos y carros, mostrando la futilidad de confiar en tales cosas cuando Dios actúa.
En 1 Reyes 4:26, la gran fuerza de carros de Salomón ejemplifica la confianza humana en el poder militar que Salmos 20:7 contrasta con confiar en Dios.
En Deuteronomio 17:16, Dios ordena a los reyes no multiplicar caballos, oponiéndose directamente a la confianza en caballos que Salmos 20:7 advierte.
En Deuteronomio 20:1, Dios dice a Israel que no tema a caballos ni carros porque Él está con ellos, igualando la confianza en el nombre de Dios sobre el poder militar.
En 1 Crónicas 18:4, David captura carros y jinetes de Hadad-ezer, mostrando la victoria de Dios sobre quienes confían en tales fuerzas, en eco del tema del salmo.
1 Samuel 13:5 describe la enorme fuerza de carros de los filisteos, ilustrando la confianza humana contra la que advierte Salmos 20:7.
Isaías 36:8 presenta la burla asiria ofreciendo caballos, destacando la futilidad de confiar en ellos, un paralelo al contraste del salmo.
En Éxodo 14:7, los 600 carros escogidos del Faraón representan el poder militar humano en que algunos confían, que Dios luego destruye.
En Josué 11:6, Dios ordena desjarretar caballos y quemar carros, mostrando que la victoria viene de Él, no de confiar en tal equipo.
En 2 Crónicas 13:16, Dios da victoria a Judá sobre Israel porque confiaron en Él, ilustrando el principio de confiar en Dios sobre el poder militar.
En Jueces 5:22, se describe el golpeteo de los caballos cananeos en el cántico de Débora, representando los carros del enemigo derrotados por el poder de Dios.
En 2 Samuel 15:1, Absalom adquiere carros y caballos para construir su propio poder, ejemplificando la confianza humana en el poder militar que Salmos 20:7 contrasta.