Números 18:3
Y guardarán lo que tú ordenares, y el cargo de todo el tabernáculo: mas no llegarán á los vasos santos ni al altar, porque no mueran ellos y vosotros.
Referencia cruzada
Números 3:25 especifica el deber de los gersonitas respecto al tabernáculo, detallando los deberes de guardia aludidos en Números 18:3.
Números 3:31 lista los utensilios del santuario confiados a los coatitas, que Números 18:3 les prohíbe tocar directamente.
Números 3:36 detalla el deber de los meraritas con la estructura del tabernáculo, parte del servicio de guardia descrito en Números 18:3.
Números 4:15 advierte a los coatitas que no toquen los objetos sagrados al transportarlos, repitiendo la misma pena de muerte por contacto no autorizado.
En Números 4:19, Aarón asigna personalmente la tarea de cada coatita para evitar la muerte — el mismo procedimiento que preserva la vida que la advertencia aquí.
Números 4:20 prohíbe explícitamente incluso mirar las cosas santas, ampliando la advertencia de muerte al contacto visual, lo que refuerza la severidad.
Números 3:10 amenaza de muerte a cualquier extraño que se acerque al sacerdocio, una pena similar pero aplicada a los no levitas, no a los levitas mismos.
Números 16:40 registra el memorial de la rebelión de Coré: los extraños que se acercan al altar mueren como Coré, ilustrando la consecuencia aquí advertida.
Números 1:53 indica que los levitas acampan alrededor del tabernáculo para evitar la ira sobre la congregación, una aplicación más amplia de su rol protector.
2 Crónicas 29:34 muestra a levitas ayudando a desollar los holocaustos, una tarea de la que aquí se les restringe, sugiriendo que la práctica posterior fue diferente.
2 Crónicas 35:11 relata que los levitas degollaban los corderos de la Pascua, realizando nuevamente trabajo del altar prohibido en este versículo, un desarrollo posterior.
Ezequiel 44:13 aplica la misma restricción: los levitas que se desviaron no pueden acercarse a las cosas santas, repitiendo la advertencia de este pasaje.
Ezequiel 44:8 reprende a Israel por no guardar el cargo de las cosas santas, lo opuesto al fiel encargo descrito aquí.