Levítico 20:5

Entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón, y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él, prostituyéndose con Moloch.

Referencia cruzada

Levítico 17:7 prohíbe sacrificar a demonios cabríos usando la misma imagen de 'fornicación', reforzando el concepto de adulterio espiritual.

Levítico 17:10 usa la misma fórmula de juicio 'pondré mi rostro contra' y 'cortaré' por comer sangre, reforzando la pena solemne.

Levítico 26:17 repite la frase exacta 'pondré mi rostro contra vosotros' como maldición del pacto por desobediencia.

Éxodo 20:5 Paralelo

Éxodo 20:5 declara los celos de Dios y el castigo por idolatría; Levítico 20:5 aplica este principio a la adoración a Moloch.

Salmos 106:39 usa el mismo lenguaje de 'fornicaron' para la idolatría de Israel, haciendo eco del tema de adulterio espiritual.

Jeremías 3:2 describe la idolatría de Israel como 'fornicación' y contaminación de la tierra, reflejando la metáfora de adulterio.

Jeremías 32:28–35 Contexto histórico

Jeremías 32:28-35 describe el mismo sacrificio infantil a Moloch que Levítico 20:5 prohíbe, mostrando la realidad histórica de esta abominación.

Oseas 2:5 Paralelo

Oseas 2:5 llama a Israel ramera que persigue amantes que proveen necesidades, vinculándose directamente con el motivo de 'fornicar tras' ídolos.

Oseas 2:13 Paralelo

Oseas 2:13 detalla el castigo por la adoración a Baal y olvidar a Dios, reforzando el juicio sobre el adulterio espiritual.

Éxodo 34:15 advierte contra el pacto con paganos que 'fornican tras sus dioses', compartiendo la frase exacta y el contexto de idolatría.

2 Crónicas 21:11 acusa al rey Joram de llevar a Judá a 'fornicación' con lugares altos, reflejando la metáfora de idolatría.

Jeremías 44:11 usa 'pondré mi rostro contra vosotros' y 'cortaré a todo Judá', paralelo verbal directo a la fórmula de juicio.

Oseas 4:12 Alusión

Oseas 4:12 usa la misma metáfora de 'espíritu de fornicación' para la idolatría, haciendo eco de fornicar tras Moloch.

Jeremías 32:39 promete un nuevo corazón y temor de Dios, en contraste con el juicio sobre la idolatría en Levítico 20:5.