Juan 13:20
De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
Referencia cruzada
Juan 12:44-48 contiene una enseñanza similar: recibir a Jesús es recibir al Padre que lo envió, reforzando la misma cadena de autoridad.
Juan 20:21 repite la comisión de envío: 'Como me envió el Padre, así os envío yo', lo que fundamenta la autoridad de los mensajeros en Juan 13:20.
Mateo 10:40-42 es paralelo exacto a esta declaración: acoger a un discípulo es acoger a Jesús, y acoger a Jesús es acoger a Dios.
Mateo 25:40 aplica el mismo principio de identificación: el servicio a los seguidores de Cristo es servicio a Cristo mismo, aquí enfocado en los necesitados.
Marcos 9:37 tiene la misma estructura: recibir a un niño en nombre de Jesús es recibir a Jesús y al Padre, extendiendo el principio al más pequeño.
Lucas 10:16 da la misma enseñanza: recibir a los setenta y dos equivale a recibir a Jesús y al Padre.
1 Tesalonicenses 4:8 advierte que rechazar la instrucción de Pablo es rechazar a Dios, reflejando directamente el principio representativo.
Éxodo 16:8 muestra que la murmuración de Israel contra Moisés es contra Jehová, el mismo principio del AT de rechazar al mensajero de Dios.
Números 16:11 repite la idea: murmurar contra Aarón es murmurar contra Jehová; rechazar al líder designado es rechazar a Dios.
En Mateo 10:14, Jesús instruye a los discípulos sobre el rechazo al ser enviados, vinculando directamente el principio de que recibir al enviado es recibir a Cristo.
Mateo 18:5 enseña de manera similar que acoger a un niño en el nombre de Jesús es acoger a Jesús, misma lógica de representación, aunque aplicada a un niño.
Gálatas 4:14 aplica este principio: Pablo dice que los gálatas lo recibieron como si fuera Cristo Jesús.
Malaquías 2:7 llama al sacerdote mensajero de Jehová, dando el trasfondo del AT sobre los representantes de Dios que llevan su autoridad.