Isaías 36:9
¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de á caballo?
Referencia cruzada
En Isaías 36:6 se presenta la caña quebrada de Egipto; este versículo continúa la burla sobre confiar en Egipto.
En Isaías 10:8, el rey asirio se jacta de que sus príncipes son reyes, mismo tema de poder asirio mostrado por el capitán aquí.
En Isaías 30:17, un enemigo pone en fuga a mil, coincidiendo con la burla de que un capitán los vencerá aquí.
En Isaías 37:24, la jactancia del rey asirio sobre sus carros es paralela a la burla anterior contra confiar en los caballos de Egipto, revelando su orgullo.
En Isaías 30:16, Judá se jactó de huir en caballos; el asirio ahora se burla de esa misma confianza.
En 2 Reyes 18:24, la misma burla aparece textualmente, el relato histórico paralelo del discurso de Rabsaces.
En Proverbios 21:31, la victoria pertenece a Jehová, contrastando la jactancia de Rabsaces de que los carros de Egipto son inútiles.
Jeremías 2:36 repite esta vergüenza por confiar en Egipto, la misma confianza mal puesta lleva a la decepción.
1 Reyes 10:28 muestra a Salomón importando caballos de Egipto, la misma fuente de confianza que Rabsaces ridiculiza aquí.
2 Reyes 18:23 es el relato paralelo del mismo discurso, idéntica jactancia sobre los carros de Egipto.
2 Crónicas 32:21 muestra a Jehová destruyendo el ejército asirio, contrastando directamente la jactancia de Rabsaces aquí.
En Deuteronomio 17:16, se prohíbe a los reyes multiplicar caballos o confiar en Egipto, el mismo pecado del que se burlan aquí.
Jeremías 9:23 advierte contra jactarse de la fuerza humana, repitiendo la futilidad de confiar en los carros de Egipto destacada aquí.