Génesis 29:33
Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era aborrecida, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.
Referencia cruzada
Génesis 49:5 confirma el origen: Simeón es nombrado por violencia e ira, rasgos que Jacob luego condena en los hijos de Lea.
Génesis 49:6 continúa la profecía, advirtiendo contra la ira feroz de Simeón y Leví, que surge del conflicto familiar que Lea inició.
En Génesis 16:11, el Señor 'oyó' la aflicción de Agar, usando la misma palabra hebrea que Lea emplea para su propio dolor escuchado.
Génesis 30:6 muestra a Raquel nombrando a Dan con alabanza divina, paralelamente a la atribución de Lea por Simeón.
Génesis 34:25 involucra a Simeón en violencia, contrastando la esperanza expresada en su nacimiento.
En Génesis 42:24, José ata a Simeón, vinculándolo a las dinámicas familiares introducidas en su nacimiento.
En Génesis 30:8, Raquel nombra a Neftalí, continuando el patrón de madres que reconocen a Dios en el parto.
El reproche de Jacob en Génesis 34:30 se dirige a las acciones de Simeón, mostrando consecuencias de su carácter.
Deuteronomio 21:15 aborda el favoritismo entre esposas, la misma dinámica que causó el dolor de Lea y el nombre de su hijo.
Deuteronomio 27:12 nombra a Simeón para una bendición tribal, refiriéndose al hijo nacido de la situación dolorosa de Lea aquí.
En 2 Samuel 16:12, el Señor ve la aflicción y recompensará, un principio que Lea invoca al nombrar a su hijo.
Ezequiel 48:24 asigna tierra a la tribu de Simeón, descendiente del hijo nacido aquí.