Apocalipsis 12:15
Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un río, á fin de hacer que fuese arrebatada del río.
Referencia cruzada
Apocalipsis 12:9 identifica a la serpiente como el dragón, Satanás, el mismo ser que vomita el diluvio aquí.
Apocalipsis 20:2 identifica al mismo dragón y su eventual atadura; el diluvio es un ataque temporal antes de su derrota.
Apocalipsis 17:15 interpreta las aguas como pueblos y naciones, revelando que el diluvio del dragón simboliza fuerzas humanas hostiles.
Isaías 8:7 usa el diluvio para la invasión asiria, metáfora paralela; el diluvio del dragón simboliza ejércitos perseguidores.
Salmos 69:1 clama 'las aguas han llegado hasta mi cuello', un paralelo directo al diluvio del dragón que amenaza con abrumar y ahogar.
Salmos 69:15 suplica 'no me cubra el diluvio de las aguas', reflejando la amenaza de ser arrastrado por el diluvio del dragón.
Salmos 124:4 dice 'las aguas nos habrían cubierto, el torrente habría pasado sobre nosotros', lenguaje idéntico de ser abrumado por el agua.
Salmos 93:4 declara que Jehová es más poderoso que muchas aguas, asegurando que el diluvio del dragón está bajo Su control.
Jeremías 47:2 describe aguas crecientes como un torrente desbordante de juicio, paralelo directo al diluvio del dragón como fuerza destructiva.
Salmos 144:7 pide rescate de 'muchas aguas', paralelizando la necesidad de liberación del diluvio destructor del dragón.
Jeremías 46:7 compara a Egipto con un diluvio creciente, imagen paralela de aguas destructivas, aunque aquí representa un ejército.
Isaías 28:18 advierte de un 'azote abrumador' que arrasa el refugio falso, similar al diluvio que amenaza con arrasar a la mujer.
Isaías 28:2 describe un diluvio como juicio de Jehová, contrastando con el diluvio del dragón como ataque maligno, no divino.
En 2 Samuel 22:5, las 'ondas de la muerte' y 'torrentes de destrucción' de David reflejan la imagen del peligro abrumador en Apocalipsis.
Salmos 32:6 usa las aguas de diluvio como símbolo de peligro, prometiendo que los fieles no serán alcanzados, contrastando con el diluvio del dragón que busca arrasar.
Salmos 65:7 describe a Jehová calmando los mares y el tumulto de los pueblos, contrastando Su poder pacificador con el diluvio destructor del dragón.
Salmos 18:4 usa 'inundaciones de impíos' para enemigos mortales, reflejando el diluvio del dragón como fuerzas opresoras.