2 Reyes 6:29
Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido su hijo.
Referencia cruzada
2 Reyes 6:25 establece la escena de hambruna extrema en Samaria, haciendo comprensible el canibalismo en el versículo 29: causa y efecto.
Isaías 49:15 pregunta si una madre puede olvidar a su hijo de pecho; un marcado contraste con la madre que esconde a su hijo para no comerlo.
Levítico 26:29 pronuncia la maldición de comer a los propios hijos por quebrantar el pacto; aquí esa maldición se vuelve una realidad sombría durante el asedio de Samaria.
Deuteronomio 28:53 también advierte del canibalismo como maldición del pacto; el mismo horror ahora se realiza en Samaria.
Lamentaciones 2:20 lamenta el mismo horror de madres comiendo a sus hijos durante la caída de Jerusalén, haciendo eco de la tragedia en Samaria.
Lamentaciones 4:10 describe explícitamente a mujeres hirviendo a sus propios hijos; un paralelo directo con el relato aquí.
1 Reyes 3:26 muestra a una madre suplicando salvar a su hijo; contrasta la protección maternal con la otra madre que hierve a su hijo.
Ezequiel 5:10 profetiza que los padres comerán a sus hijos como juicio; una maldición similar pero para una situación histórica diferente.