Salmos 119:143
Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis deleites.
Referencia cruzada
Salmos 119:16 también habla de deleitarse en los estatutos de Dios, reforzando el mismo compromiso con la palabra de Dios en medio de la angustia aquí.
Salmos 119:47 expresa de manera similar el deleite en los mandamientos de Dios, mostrando que este es un tema recurrente a pesar de la angustia del salmista.
En Salmos 119:107, el salmista está afligido y pide ser vivificado según la palabra de Dios, en paralelo con la angustia y el deleite en los mandamientos de 119:143.
Salmos 119:24 también declara que los testimonios de Dios son el deleite del salmista, reforzando el tema dentro del mismo salmo.
Salmos 119:92 dice que la ley de Dios fue el deleite del salmista que lo salvó de perecer en la aflicción, reflejando angustia y deleite.
Salmos 119:77 también llama a la ley de Dios 'mi deleite' y pide misericordia, mostrando que el deleite del salmista está entrelazado con la dependencia de la compasión divina.
Salmos 88:3-18 describe un sufrimiento sin alivio ni consuelo, contrastando fuertemente con el deleite del salmista en los mandamientos de Dios a pesar de la angustia aquí.
Salmos 19:8 declara que los estatutos de Jehová alegran el corazón, en paralelo directo con el deleite del salmista en los mandamientos a pesar de la angustia.
Salmos 112:1 bendice a quienes se deleitan grandemente en los mandamientos de Dios, reflejando el mismo deleite expresado aquí.
Salmos 116:3 usa un lenguaje similar de angustia y dolor, reflejando la aflicción del salmista aquí, aunque sin el contrapunto del deleite.
Job 23:12 describe atesorar las palabras de Dios más que la comida a pesar del profundo sufrimiento, en paralelo al deleite del salmista en los mandamientos en medio de la angustia aquí.
Juan 4:34 dice que la 'comida' de Jesús es hacer la voluntad de Dios, un paralelo al deleite del salmista en los mandamientos como sustento, incluso en la angustia.
Job 15:24 comparte la frase 'angustia y congoja' pero describe al impío siendo vencido, a diferencia del salmista que encuentra deleite.