Proverbios 23:13
No rehuses la corrección del muchacho: porque si lo hirieres con vara, no morirá.
Referencia cruzada
En Proverbios 13:24, el mismo principio: escatimar la vara es odio, pero la disciplina amorosa — reforzando que usarla es un acto de amor.
En Proverbios 29:15, la vara y la reprensión dan sabiduría — afirmando que la disciplina física, como se menciona aquí, lleva a resultados positivos.
En Proverbios 29:17, disciplinar a tu hijo trae descanso y deleite — reflejando la promesa de que tal corrección es beneficiosa y no dañina.
En Proverbios 22:15, la vara expulsa la necedad del niño — reforzando que la disciplina física, como se insta aquí, corrige la insensatez innata.
En Proverbios 19:18, corrige a tu hijo mientras hay esperanza — un llamado a corregir temprano, alineado con la seguridad de que tal corrección no mata.
En 1 Samuel 3:13, Elí no refrenó a sus hijos — un ejemplo negativo de retener la disciplina, que Proverbios 23:13 advierte evitar.
En 1 Reyes 1:6, David nunca corrigió a Adonía — otro caso de disciplina retenida, oponiéndose directamente al mandato de usar la vara.
Hebreos 12:7 aplica el mismo principio de disciplina paternal al trato de Dios con los creyentes, mostrando su dimensión espiritual.
En Deuteronomio 21:18, el hijo terco que rechaza la disciplina enfrenta la ejecución — contrastando con la seguridad de que la vara no matará.
Efesios 6:4 equilibra el mandato de disciplinar con una advertencia de no provocar a los hijos, complementando la instrucción de la vara en Proverbios.