Lucas 8:24
Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él, increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.
Referencia cruzada
Lucas 4:39 muestra a Jesús reprendiendo una fiebre — el mismo verbo 'reprender' usado para la tormenta, vinculando su autoridad sobre la enfermedad y la creación.
Salmos 65:7 declara que Jehová aquieta el bramido del mar — Jesús calmando la tormenta muestra que ejerce ese mismo poder divino.
Salmos 104:6-9 describe a Jehová reprendiendo al mar y fijando sus límites — Jesús reprende la tormenta, actuando como Dios mismo.
Salmos 107:25-29 relata que Jehová levanta y luego calma una tormenta — Jesús repite este acto divino, mostrando su identidad.
Isaías 50:2 declara que Jehová reprende al mar — la reprensión de Jesús a la tormenta reclama la misma autoridad.
Jeremías 5:22 dice que Jehová pone el límite al mar — el mandato de Jesús sobre la tormenta revela su control divino sobre la creación.
Lamentaciones 3:54-55 dice 'las aguas pasaron sobre mi cabeza' y luego 'invoqué tu nombre' — exactamente la secuencia de los discípulos: miedo de ahogarse y luego clamar a Jesús.
Nahum 1:4 dice que Jehová reprende al mar — la reprensión de Jesús al viento y las olas lo identifica con el poder de Dios.
En Mateo 14:30, el miedo de Pedro en la tormenta refleja el pánico de los discípulos, y Jesús demuestra nuevamente poder sobre el viento y el agua.
Marcos 4:39 registra el mandato real de Jesús: 'Calla, enmudece' — detalle que Lucas omite, enfatizando la autoridad en su reprensión.
Mateo 8:25 registra el clamor de los discípulos: '¡Señor, sálvanos!' — una súplica diferente a 'perecemos' de Lucas, resaltando su desesperación.
Mateo 8:26 añade la reprensión de Jesús: '¿Por qué teméis, hombres de poca fe?' antes de calmar la tormenta — enfatizando la falta de fe de los discípulos.
Marcos 4:38 añade detalle: Jesús dormido sobre una almohada, y la queja de los discípulos '¿no tienes cuidado?' — revelando su ansiedad y su serena confianza.
Salmos 116:4 muestra invocar a Jehová para ser librado — el mismo patrón que los discípulos al despertar desesperadamente a Jesús para que los salve.