Levítico 21:15
Y no amancillará su simiente en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
Referencia cruzada
Levítico 21:8 declara santo al sacerdote porque Dios lo santifica; la misma santificación divina mencionada en 21:15 como base para no profanar su simiente.
Levítico 22:32 ordena no profanar el santo nombre de Dios, así como el sacerdote no debe profanar su simiente; ambos basados en Dios que santifica.
Levítico 10:3 instruye que Dios debe ser santificado por quienes se acercan a Él; una verdad complementaria a que Dios santifica al sacerdote en 21:15.
Esdras 2:62 relata sacerdotes excluidos del servicio por incertidumbre genealógica, paralelamente a la advertencia de Levítico 21:15 contra profanar la descendencia del sumo sacerdote; ambos enfatizan el linaje sacerdotal puro.
En Esdras 9:2, esta misma preocupación por la simiente santa siendo profanada mediante matrimonios mixtos se repite; los matrimonios mixtos contaminan el linaje santo.
Nehemías 13:23-29 aplica esta misma prohibición contra profanar la simiente sacerdotal mediante matrimonios con extranjeras, reprendiendo a sacerdotes que se casaron con mujeres extranjeras.
Malaquías 2:11 repite la acusación de profanar la santidad de Jehová al casarse con esposas extranjeras, vinculándose directamente con la profanación de la simiente sacerdotal.
Malaquías 2:15 enfatiza buscar una simiente piadosa mediante el matrimonio fiel, haciendo eco del mandato de no profanar la simiente con uniones impropias.
Éxodo 29:44 registra que Dios santifica a Aarón y a sus hijos para el sacerdocio; la misma santificación que hace santa la simiente del sacerdote en Levítico 21:15.
Malaquías 2:8 condena a los sacerdotes que corrompieron el pacto, una violación directa de la santidad sacerdotal requerida en Levítico 21:15.
Ezequiel 20:12 también enfatiza que Dios santifica a su pueblo mediante los sábados, paralelamente a la santificación del sacerdote en Levítico 21:15.