Juan 6:35
Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Referencia cruzada
Juan 6:65 reitera que venir a Jesús es concedido por el Padre, enfatizando la soberanía divina al recibir el pan de vida.
Juan 6:48-58 desarrolla la metáfora del pan de vida, explicando que comer su carne y beber su sangre da vida eterna.
Juan 6:45 amplía cómo vienen las personas, siendo enseñadas por Dios, vinculando la invitación a la promesa profética.
Juan 6:44 revela que venir a Jesús depende de que el Padre lo atraiga, explicando la iniciativa divina detrás de la promesa.
En Juan 6:41, los judíos murmuran ante la afirmación de Jesús de ser el pan del cielo, mostrando su incredulidad.
En Juan 6:37, Jesús garantiza que al que viene a él no lo echará fuera, reforzando la invitación en el discurso del pan de vida.
En Juan 6:40, creer en el Hijo trae vida eterna y resurrección, la misma promesa de satisfacción y vida por creer en Jesús.
En Juan 6:32, Jesús presenta el verdadero pan del cielo; el versículo 35 se identifica luego como ese pan. Enlace secuencial directo.
Juan 7:38 repite esta promesa, diciendo que del creyente fluirán ríos de agua viva, conectando con el Espíritu.
Juan 7:37 repite el mismo llamado: 'Si alguno tiene sed, venga a mí y beba', en paralelo a la promesa de no tener sed jamás.
Juan 5:40 contrasta la invitación: la gente se niega a venir a Jesús para tener vida, a pesar de su oferta como pan de vida.
En Juan 4:14, Jesús promete agua viva que sacia la sed para siempre, reforzando el tema de satisfacción espiritual en Cristo.
En Juan 4:10, Jesús ofrece agua viva para saciar la sed, la misma metáfora de satisfacción espiritual mediante la fe en él.
En Juan 11:25, Jesús declara: 'Yo soy la resurrección y la vida'; otro 'Yo soy' donde la fe en él da vida, en paralelo al pan de vida.
1 Corintios 11:23-26 relata la institución de la Cena del Señor; el pan partido simboliza su cuerpo, vinculándose al pan de vida.
Apocalipsis 7:16 se hace eco directo de esta promesa, afirmando que los redimidos no tendrán hambre ni sed en la presencia de Dios.
Isaías 49:10 promete que el pueblo de Dios no tendrá hambre ni sed; Jesús afirma cumplir esa promesa como el pan de vida.
Apocalipsis 22:17 extiende la invitación: 'El que tiene sed, venga', reflejando la oferta de Jesús de no tener sed jamás.
Isaías 55:1-3 profetiza una invitación gratuita a agua y pan, que Jesús cumple como el pan de vida.
Marcos 16:16 vincula la fe con la salvación, paralelamente a la promesa de Jesús de que creer en él trae satisfacción eterna.
En Lucas 6:21, Jesús bendice a los que ahora tienen hambre, prometiendo que serán saciados, eco directo de su afirmación de ser el pan que acaba con todo hambre.
1 Corintios 10:16-18 describe la Cena del Señor como participación en el cuerpo y la sangre de Cristo, reflejando que participar de él da vida.
En Lucas 1:53, Dios llena de bienes a los hambrientos, tema que Jesús cumple como el pan de vida que satisface el hambre espiritual.