Job 9:31
Aun me hundirás en el hoyo, y mis propios vestidos me abominarán.
Referencia cruzada
Job 15:6 tiene a Elifaz diciendo que la propia boca de Job lo condena, reflejando la afirmación de Job de que sus propias ropas lo aborrecen; ambos testifican contra él.
En Job 7:5, Job describe su carne como repugnante con gusanos, un paralelo físico a la inmundicia metafórica de sus ropas aborreciéndolo.
En Job 30:19, Job dice que Dios lo arrojó al lodo como polvo y ceniza, una imagen casi idéntica a ser sumergido en un hoyo.
En Job 40:4, Job humildemente dice 'soy vil', reconociendo la misma vileza que antes se quejaba de que Dios le imponía.
En Job 42:6, Job se aborrece y se arrepiente; el aborrecimiento que sentían sus ropas ahora se vuelve suyo, completando el tema.
Isaías 64:6 declara que todas las obras justas son trapos de inmundicia, paralelando directamente el sentir de Job de que hasta sus ropas limpias son aborrecibles para Dios.
En Salmos 73:13, el salmista dice que limpió su corazón en vano, reflejando el sentir de Job de que la inocencia no produce beneficio ante Dios.
Jeremías 2:22 hace eco de la futilidad del lavado: ninguna cantidad de jabón puede quitar la iniquidad, igual que las ropas de Job lo aborrecen a pesar de la limpieza.
Zacarías 13:1 promete una fuente para limpiar del pecado, contrastando con la desesperanza de Job de que incluso lavar lo deja inmundo.