Jeremías 39:4
Y fué que viéndolos Sedechîas, rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron, y saliéronse de noche de la ciudad por el camino de la huerta del rey, por la puerta entre los dos muros: y salió el rey por el camino del desierto.
Referencia cruzada
Jeremías 52:7-11 da un relato más completo de la misma huida y captura de Sedequías.
Jeremías 38:18-20 advirtió sobre las consecuencias si no se rendían; aquí huyen, probando que la advertencia era cierta.
Jeremías 34:3 también predijo la captura y el encuentro cara a cara; la huida inicia ese resultado exacto.
Jeremías 32:4 dijo que Sedequías no escaparía; su huida aquí lleva directamente a la captura, cumpliendo la palabra.
Jeremías 21:7 predijo que Sedequías sería entregado a Nabucodonosor; su huida inicia ese cumplimiento.
Jeremías 4:9 profetiza que el rey y los oficiales perderán el ánimo; la huida temerosa de Sedequías aquí lo cumple.
Levítico 26:36 describe una huida aterrorizada; aquí Sedequías y su ejército huyen, ilustrando esa maldición.
Ezequiel 12:12 describe el mismo suceso: el príncipe huyendo de noche por un boquete en el muro.
Isaías 30:16 advierte que los que huyen a caballo huirán; se cumple aquí cuando la huida de Sedequías lleva a su captura.
2 Reyes 25:4 es el relato paralelo de la misma huida, proporcionando la narración idéntica desde Reyes.
Deuteronomio 28:25 advirtió que huirían ante sus enemigos; esta huida es un cumplimiento directo de esa maldición del pacto.
Levítico 26:17 prometió derrota y huida por desobediencia; la huida de Sedequías cumple esa maldición del pacto.
Ezequiel 12:4 representó simbólicamente al príncipe saliendo de noche al exilio; la huida de Sedequías cumple esa señal.
En Isaías 30:15, Jehová llama a confiar y descansar, en contraste con la huida aterrada de Sedequías de Jerusalén.
Isaías 22:3 describe a gobernantes huyendo juntos sin arco, similar a la huida masiva de los oficiales de Judá.
Amós 2:14 declara que ni los veloces escaparán; la huida de Sedequías resulta inútil.
2 Crónicas 32:5 muestra a Ezequías fortaleciendo los muros de Jerusalén, en contraste con las defensas vulneradas de Sedequías.