Jeremías 25:38
Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fué la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saña.
Referencia cruzada
Jeremías 25:12, dentro de la misma profecía, especifica el juicio sobre Babilonia después de 70 años: el mismo 'horror' para su tierra.
En Jeremías 4:7, el león que sale de su espesura para desolar la tierra es la misma metáfora usada aquí para el juicio de Dios.
En Jeremías 49:19, Dios sube como un león desde el Jordán contra los fuertes, en paralelo exacto a la metáfora del león aquí.
En Jeremías 50:44, la misma imagen del león desde el Jordán se repite contra Babilonia, haciendo eco directo a la metáfora de este versículo.
En Jeremías 44:22, se reitera la misma razón de la desolación—la ira de Dios por el pecado—vinculando el abandono divino a la infidelidad al pacto.
En Oseas 5:14, Dios usa la misma metáfora del león para el juicio: desgarra y se va, haciendo eco al león que sale de su guarida aquí.
Oseas 13:7 también presenta a Dios como un león y un leopardo que atacan, en paralelo al león que sale de su guarida en juicio.
Oseas 13:8 continúa la imagen del depredador: un oso y un león desgarrando a la presa, en paralelo a la ira feroz de Dios en Jeremías.
Levítico 26:32 describe la tierra devastada, causando horror a los enemigos, en paralelo al horror sobre la tierra en el juicio de Jeremías.
Oseas 11:10 describe a Jehová rugiendo como un león para reunir a sus hijos, en contraste con el león que sale en juicio aquí.