Génesis 31:36
Entonces Jacob se enojó, y regañó con Labán; y respondió Jacob y dijo á Labán: ¿Qué prevaricación es la mía? ¿cuál es mi pecado, que con tanto ardor has venido en seguimiento mío?
Referencia cruzada
La acusación de Labán en 31:26 —por qué Jacob huyó en secreto y sin despedirse— es el catalizador directo de la respuesta airada de Jacob en 31:36.
En Génesis 30:2, la ira de Jacob arde ante la acusación de Raquel por su esterilidad; el mismo Jacob canaliza ahora esa ira ardiente hacia su padre Labán.
Génesis 49:7 condena la ira feroz de Simeón y Leví tras Siquem; Jacob, que ahora arde con justa furia, luego juzgará la ira misma como peligrosa.
En Números 16:15, Moisés protesta: 'No he tomado de ellos un asno'; la misma defensa de inocencia que Jacob presenta aquí, negando maldad para limpiar su nombre.
Jeremías pregunta al rey: '¿Qué maldad he cometido?' —la misma postura defensiva de Jacob. Ambos hombres, falsamente acusados, exigen saber el cargo contra ellos.
La ira de Jacob es provocada por una falsa acusación, una causa justificable para enojarse. Esto encaja con el principio de airarse sin pecar.
El discurso audaz y confrontador de Jacob ejemplifica este proverbio: los justos se mantienen firmes, mientras los malvados huyen. Jacob no se acobarda ante las acusaciones de Labán.