Proverbios 16:33
La suerte se echa en el seno: mas de Jehová es el juicio de ella.
Referencia cruzada
En Proverbios 18:18, echar suertes resuelve disputas, una aplicación práctica del principio de que Jehová decide.
1 Samuel 14:41 muestra a Saúl usando suertes para determinar culpa, reforzando que Jehová decide el resultado — una aplicación directa de este proverbio.
En Hechos 1:26, los apóstoles echan suertes para escoger a Matías — un ejemplo neotestamentario de confiar en Dios para decidir mediante la suerte.
En Jonás 1:7, los marineros echan suertes para hallar al culpable, y la suerte cae sobre Jonás — mostrando la dirección soberana de Dios.
En 1 Samuel 14:42, las suertes revelan a Jonatán como el culpable — un caso directo de Dios determinando el resultado mediante la suerte.
Josué 18:10 registra a Josué echando suertes delante de Jehová para repartir la tierra, ilustrando directamente la soberanía de Dios sobre la suerte.
Josué 7:14 usa el sorteo para revelar el pecado de Acán, demostrando que Jehová dirige el resultado — consistente con este versículo.
Números 26:55-65 muestra la tierra repartida por sorteo, ilustrando cómo la voluntad de Dios se determina mediante la suerte — el mismo principio que aquí.
En Josué 21:8, los israelitas dan ciudades a los levitas por sorteo — mostrando la guía de Dios en la distribución de herencias.
En Jueces 20:9, Israel decide por sorteo qué tribu atacará a Gabaa — una decisión militar encomendada a Dios mediante la suerte.
En Levítico 16:8, Aarón echa suertes para decidir qué macho cabrío es para Jehová y cuál para Azazel — un uso ritual de suertes para selección divina.
En Josué 18:6, Josué echa suertes delante de Jehová para dividir la tierra restante — otro ejemplo de suertes para dirección divina.
En 1 Crónicas 24:5, los sacerdotes echan suertes para determinar sus deberes, ilustrando la suerte como medio de decisión divina.
En 1 Crónicas 25:8, los músicos echan suertes para sus asignaciones, reforzando que el resultado de la suerte viene de Jehová.
En Josué 14:2, las tribus heredan la tierra por sorteo, como Jehová mandó — un claro ejemplo de suertes determinando la asignación de Dios.
En Nehemías 11:1, las suertes deciden quién se traslada a Jerusalén — una decisión comunitaria confiando en la guía de Dios mediante la suerte.
En Ester 3:7, Amán echa el Pur (suerte) para elegir un día de destrucción, mostrando el sorteo en una narrativa de providencia divina.