Mateo 8:27

Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?

Referencia cruzada

Mateo 8:26 Paralelo

Mateo 8:26 registra que Jesús reprendió la tormenta y la calmó — el milagro que provoca el asombro en este versículo.

Mateo 14:33 Paralelo

En Mateo 14:33, después de caminar sobre el agua, los discípulos adoran a Jesús como Hijo de Dios — ambos pasajes muestran reconocimiento de Su poder divino sobre la naturaleza.

Marcos 1:27 Paralelo

Marcos 1:27 nota que aun los espíritus inmundos obedecen la orden de Jesús — paralelo a que los vientos y el mar le obedecen, mostrando Su autoridad sobre ambos reinos.

Marcos 6:51 Paralelo

Marcos 6:51 registra un milagro similar de Jesús calmando el mar, reforzando Su autoridad sobre la naturaleza que asombra a los discípulos.

Éxodo 14:26 Tipología

Éxodo 14:26 muestra a Dios ordenando al mar cubrir a los egipcios, prefigurando la autoridad de Jesús sobre el mar como el Hijo divino.

Éxodo 15:10 canta del viento de Dios cubriendo el mar, prefigurando directamente el poder de Jesús sobre el viento y el agua en este milagro.

2 Samuel 22:16 describe la reprensión de Dios exponiendo el mar; Jesús reprende al viento y al mar aquí, vinculando directamente el poder divino.

Salmos 29:3 Alusión

Salmos 29:3 proclama la voz de Jehová sobre muchas aguas; la orden de Jesús sobre la tormenta hace eco de esa autoridad divina.

Salmos 65:7 Alusión

Salmos 65:7 describe a Jehová calmando el rugido del mar — el mismo poder divino que Jesús muestra al calmar la tormenta.

Salmos 135:6 declara la soberanía absoluta de Jehová sobre los mares — el dominio de Jesús sobre el viento y las olas refleja esa autoridad.

Jeremías 51:16 muestra la voz de Jehová haciendo rugir las aguas — la voz de Jesús también manda al mar, pero para calmarlo, demostrando control divino.

Marcos 4:41 Paralelo

Marcos 4:41 registra la misma reacción de asombro — los discípulos se preguntan quién es Jesús después de la tormenta.

Josué 3:16 Paralelo

Josué 3:16 registra que Dios detuvo el flujo del Jordán; Jesús calmando la tormenta muestra de manera similar el control divino sobre las aguas.