Marcos 3:24

Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.

Referencia cruzada

Jueces 9:23-57 relata la guerra civil de Abimelech — un reino dividido destruyéndose a sí mismo, ilustrando este principio.

2 Samuel 20:1 registra la rebelión de Seba — una amenaza directa que divide a Israel de David, ejemplificando un reino dividido.

1 Reyes 12:16–20 Contexto histórico

1 Reyes 12:16-20 describe la división real de Israel en dos reinos — un caso directo de un reino dividido que se desmorona.

En Isaías 9:21, Manasés y Efraín se devoran mutuamente — un ejemplo directo de división tribal que confirma el principio de Jesús.

En Isaías 19:2, Jehová incita a los egipcios unos contra otros — hermano contra hermano — exactamente la lucha interna que Jesús advierte lleva al colapso.

En Ezequiel 37:22, Jehová promete reunir el reino dividido — lo opuesto a la advertencia de Jesús, mostrando que la unidad es el objetivo de Dios.

En Zacarías 11:14, el profeta quiebra la vara Unidad, simbolizando la división entre Judá e Israel — un paralelo directo a la declaración de Jesús.

Juan 17:21 Contraste

En Juan 17:21, Jesús ora por la unidad de los creyentes — la contraparte positiva de su advertencia de que la división no puede permanecer.

En 1 Corintios 1:10-13, Pablo reprende las facciones en la iglesia — una aplicación directa en el NT del principio de Jesús de que la división destruye.

En Efesios 4:3-6, Pablo insta a mantener la unidad — el antídoto positivo contra la división que Jesús dice hará caer un reino.

Jueces 12:1-6 muestra el conflicto de Efraín con Jefté — división interna entre el pueblo de Dios que lleva a la destrucción.

2 Samuel 20:6 muestra el temor de David de que la rebelión de Seba cause más división — reforzando el peligro de un reino dividido.