Lucas 14:35
Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.
Referencia cruzada
Lucas 8:8 termina con el mismo llamado 'El que tiene oídos para oír', una frase paralela que enfatiza la necesidad de escuchar.
Mateo 11:15 usa exactamente la misma frase 'El que tiene oídos para oír', un llamado paralelo a escuchar.
Apocalipsis 2:29 cita la frase exacta 'El que tiene oídos para oír', haciendo eco directo al llamado de Jesús sobre la sal.
Mateo 5:13 es el relato paralelo de la sal que pierde su sabor y es echada fuera, la misma enseñanza de Jesús.
En Marcos 9:50, Jesús amplía el dicho de la sal: la sal es buena, pero si pierde su sabor, ¿cómo se restaurará? Una advertencia paralela sobre el discipulado.
Juan 15:6 describe ramas echadas y quemadas, un paralelo a la sal inútil que se desecha.
Apocalipsis 2:7 repite el llamado 'El que tiene oído, oiga', una exhortación paralela a escuchar al Espíritu.
Apocalipsis 2:11 repite la fórmula 'El que tiene oídos para oír', conectando la advertencia sobre la sal inútil con la promesa de escapar de la segunda muerte.
Apocalipsis 2:17 usa el mismo llamado auditivo, vinculando el destino de la sal insípida con la recompensa del maná escondido para los vencedores.