Juan 8:20
Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.
Referencia cruzada
Más adelante en Juan 8:59, toman piedras para matar a Jesús, mostrando la progresión desde no arrestarlo hasta intentar apedrearlo antes de su hora.
En Juan 7:8, Jesús dice 'mi tiempo aún no ha llegado', el mismo tema de oportunidad divina que 'su hora aún no había llegado' en 8:20.
Juan 7:30 dice 'ninguno le puso la mano encima, porque aún no había llegado su hora', casi idéntico a 8:20.
Juan 7:44 dice 'algunos querían prenderle, pero ninguno le echó mano', el mismo motivo de protección que en 8:20.
Juan 10:39 dice 'procuraban prenderle, pero él se escapó', otro caso de Jesús evadiendo el arresto hasta su hora.
Juan 2:4 tiene a Jesús diciendo a María 'aún no ha llegado mi hora', la misma frase de tiempo divino que explica por qué nadie lo prendió en Juan 8:20.
Juan 7:6 registra a Jesús diciendo 'mi tiempo aún no ha llegado', reforzando el mismo tema de tiempo divino que lo protegió de ser arrestado.
Juan 13:1 dice que Jesús sabía que su hora había llegado para partir, contrastando con Juan 8:20 donde su hora aún no había llegado.
Juan 17:1 comienza la oración de Jesús con 'Padre, la hora ha llegado', contrastando directamente con la 'hora aún no había llegado' en Juan 8:20.
Lucas 20:19 muestra que los líderes religiosos querían prender a Jesús pero temían al pueblo, paralelo a Juan 8:20 donde nadie lo prendió porque su hora no había llegado.
Marcos 14:41 anuncia que la hora ha llegado para que Jesús sea entregado, oponiéndose directamente a Juan 8:20 donde su hora aún no había llegado.
En Marcos 12:41, Jesús se sienta frente al mismo tesoro del templo, observando las ofrendas, el mismo lugar de su enseñanza en Juan 8:20.