Jeremías 7:11
¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová.
Referencia cruzada
Jeremías 7:10 muestra la hipocresía del pueblo—venir al templo mientras continúan en pecado—que este versículo condena como cueva de ladrones.
Jeremías 23:11 confirma que aun en la casa de Dios se halla maldad, reforzando la corrupción denunciada en este versículo.
2 Crónicas 6:33 ora para que el templo sea un lugar donde los extranjeros invoquen a Dios, contrastando con la 'cueva de ladrones' en que se convirtió.
Isaías 56:7 declara la casa de Dios 'casa de oración para todos los pueblos'—el ideal corrompido en 'cueva de ladrones' aquí.
Mateo 21:13 registra a Jesús citando este versículo directamente durante la purificación del templo, aplicándolo a los cambistas.
Marcos 11:17 también tiene a Jesús citando este versículo, enfatizando el mal uso del templo como cueva de ladrones.
En Lucas 19:45, Jesús entra al templo y expulsa a los vendedores, cumpliendo la condena profética del templo como cueva de ladrones.
En Lucas 19:46, Jesús cita directamente Jeremías 7:11 ('cueva de ladrones') al purificar el templo, aplicando la acusación a su propio tiempo.
En Juan 2:16, Jesús reprende de manera similar el comercio en el templo ('No hagáis de la casa de mi Padre mercado'), paralelando la acusación de Jeremías.
Proverbios 21:27 afirma que el sacrificio del impío es abominación, paralelando directamente la hipocresía de adorar en una cueva de ladrones.
Lucas 21:6 predice la destrucción total del templo, que es la consecuencia final de la corrupción reprendida en este versículo.